<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510</id><updated>2012-01-20T14:17:22.236-03:00</updated><title type='text'>volkeramaury</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>26</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510.post-2006456624143487981</id><published>2012-01-20T14:17:00.000-03:00</published><updated>2012-01-20T14:17:22.242-03:00</updated><title type='text'>¿Te gusta la ópera?</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando se la conoce, la ópera puede llegar a ser particularmente atractiva y cautivante. Claro que para mucha gente es la imagen misma de las artes que requieren un gran esfuerzo para comprenderlas (y, por tanto, quererlas o apreciarlas). Sin embargo, el supuesto divorcio entre la ópera y el gusto masivo tiene sus bemoles. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hace un tiempo, en un café español, un grupo coral q ...uiso demostrar que tal distancia entre ópera y gusto popular no es tal; o que, con determinadas acciones pedagógicas, se puede producir una reconciliación. En internet hay varias muestras para comprobar el resultado de estas pruebas, por ejemplo en el siguiente video subido a youtube por AGAONAVARRA: &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="243" src="http://www.youtube.com/embed/NLjuGPBusxs" width="420"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por otro lado, podemos recordar que en la Italia que luchaba por su unificación (segunda mitad del siglo 19: ¿se acuerdan del libro y/o la película “El gatopardo”?), el coro “Va pensiero”, de la ópera Nabucco, de Giuseppe Verdi, fue un himno de liberales y nacionalistas. Pues bien, en el pasado año 2011, al cumplirse el aniversario 150 de la unificación italiana, se presentó dicha obra en el teatro de la Ópera de Roma, con la dirección del maestro Ricardo Muti. En la sala estaba sentado el entonces primer ministro, Berlusconi, que por esas mismas fechas había decidido un recorte presupuestario para la cultura. En medio de la interpretación, cuando el coro cantaba el Va pensiero, Muti sintió cómo el aire se cortaba con cuchillo, tras lo cual habló contra la medida gubernamental e invitó al público a sumarse a la repetición (el bis) del sentido tema. Pueden ustedes apreciar parte de lo narrado en el siguiente video (que agradezco a martinetto66):&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/oebv9IR7IjI" width="420"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Más acá todavía, en el tiempo y en el espacio, en nuestro país hay quienes proponen reducir las horas lectivas de la asignatura de Música en los colegios: ¿tendré que decirles a mis dos hijos que eligieron mal al querer dedicar su vida a desarrollar este arte? &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y a todo esto, a ustedes, ¿les gusta la ópera y el canto lírico?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4900729717003570510-2006456624143487981?l=volkeramaury.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/2006456624143487981/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4900729717003570510&amp;postID=2006456624143487981' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/2006456624143487981'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/2006456624143487981'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/2012/01/te-gusta-la-opera.html' title='¿Te gusta la ópera?'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/NLjuGPBusxs/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510.post-7587635700168429301</id><published>2011-07-22T12:15:00.000-04:00</published><updated>2011-07-22T12:15:10.883-04:00</updated><title type='text'>Milagro en la Alameda</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-KBtZO2DK7vQ/TijX4GAFGpI/AAAAAAAAATc/el19SS5ow74/s1600/laroche.bmp" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="187" src="http://3.bp.blogspot.com/-KBtZO2DK7vQ/TijX4GAFGpI/AAAAAAAAATc/el19SS5ow74/s320/laroche.bmp" t$="true" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Fernando Laroche: "Alameda de las Delicias" (1900)﻿&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Miles de jóvenes manifestándose por la Alameda de Santiago, con profundas demandas a favor de educación pública gratuita y de calidad, es una de las postales significativas del Chile de hoy. Y si sumamos jornadas parecidas de los últimos tiempos, en torno a temas medioambientales o por la tolerancia a la diversidad sexual, podemos colegir que la ciudadanía quiere expresarse y hacer notar su parecer, cuando muchos la percibían presa de un prolongado letargo. Hay quienes hablan de un milagro, tal cual se cuenta del Lázaro de Betania.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si bien las movilizaciones no han sido, ni mucho menos, exclusividad de la capital, lo cierto es que el peso político y demográfico de esta ciudad hace que destaquen por sobre lo que ocurre en regiones. Y en Santiago, claramente y no por casualidad, la arteria que concentra y sirve al desplazamiento de los manifestantes es la Alameda del Libertador Bernardo O’Higgins. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Inoficioso sería detallar todas las razones que llevan a la Alameda a cumplir el rol antes señalado. Empero, que en su paisaje estén La Moneda y la Plaza Baquedano –llamada Plaza Italia por la mayoría de quienes la refieren- explica bastante. Además, históricamente, esta vía central guarda recuerdos imborrables en el ámbito de la expresión ciudadana en el espacio público, más allá de las áreas de la política o las demandas sociales.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De seguro que el propio Bernardo O’Higgins así lo quiso, desde el momento en que por decreto de 1818, cuando trazó la antigua Cañada como paseo público, la bautizó inicialmente como “Campo de la Libertad Civil”, gesto muy propio de los aires republicanos y liberales de quienes condujeron la emancipación nacional. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Durante el siglo XIX y las primeras décadas del siguiente, la “Alameda de las Delicias”, como finalmente la llamó O’Higgins desde 1821, cada día recibió a los paseantes y vendedores que enriquecieron su paisaje y la transformaron en paseo privilegiado, como recordaba en 1941 el escritor Ricardo Puelma en su “Arenas del Mapocho”: &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;em&gt;¡Alameda dominguera…! Yo te recuerdo con tus dos acequias laterales donde refrescaban sus manos los borrachos. Con tus vacas…, donde vendían leche pura con coñac, reventando espumosa de las ubres (…) Y las clásicas fiestas con trasnochada, del Dieciocho, la Pascua y el Año Nuevo. Desde luego, se tendía un techo en la avenida central con banderitas tricolores y faroles chinescos. Y abajo se extendían las fondas, como una gran serpiente de alegría, desde San Francisco a la Estación. Arpa y guitarra, coro de chinas cantoras con tamboreo y huifa, y déle que suene hasta que reventaba el sol por la cordillera.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Más todavía: la importancia de la Alameda fue refrendada cuando se instalaron a su vera, entre otras, las sedes del Gobierno (La Moneda, con tal función desde 1846); de la Universidad de Chile (1872); de la Universidad Católica (1914); de la Biblioteca Nacional (1925). Lo mismo cabe decir para cuando comenzó a funcionar la Estación Central de Ferrocarriles (primer edificio hacia 1857) y desde que el peñón del Santa Lucía fue entregado a la ciudad como paseo, en 1874.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Quizás la impronta que tuvo hasta mediados del siglo XX la arteria vial que nos ocupa llevó a uno de los fundadores del Ballet Nacional de Chile, el alemán Ernst Uthoff, a estrenar internacionalmente en 1957, en el Teatro Victoria de la capital, una obra navideña hecha “para niños de ocho a ochenta años relatado en danza y pantomima”, que llamó precisamente “Milagro en la Alameda”. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y ojo, no se crea que todo lo que pasó antaño en la Alameda alimenta sólo dulces evocaciones. También las luchas sociales y políticas la tuvieron varias veces de escenario principal, y no pocas víctimas registra su historia casi doblemente centenaria, como ocurrió en 1905 durante la conocida “Huelga de la carne”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sin embargo, como fenómeno de largo aliento, hay que señalar que ya desde la década de 1940, en que la capital llega al primer millón de habitantes y cuando desaparecen del mapa de la Alameda la antigua Pérgola de las Flores y el Parque Inglés, ambos frente a la colonial iglesia de San Francisco, esta avenida irá perdiendo su carácter de espacio público de encuentro frente al aumento de la circulación de vehículos a motor, caracterizándose más como un lugar de paso que de paseo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Justamente por estos días, en un afán por revitalizar prácticas sociales medio extraviadas, y cuando ciudades como Santiago parecieran fragmentarse en un sinnúmero de realidades particulares, varias de las instituciones culturales más importantes del país -y cuyas puertas dan hacia la Alameda- han decidido formar una red que, en especial, ayude a recuperar parte del rol que jugó esta avenida como espacio público de encuentro y sociabilidad. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Enhorabuena el nacimiento de este referente, llamado “Eje Alameda, Circuito Cultural” (&lt;a href="http://ejealameda.wordpress.com/"&gt;http://ejealameda.wordpress.com/&lt;/a&gt;). Quién sabe si en poco tiempo más, por ejemplo cuando en el año 2021 celebremos el bicentenario de la creación de la Alameda, tengamos un nuevo milagro por obra y gracia de los hombres: que la principal calle capitalina disponga de una calzada exclusiva para los que quieran manifestar sus demandas o deseen transitarla y conversarla a paso lento. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Claro, tal vez ya no habrá venta de leche con coñac ni de pequenes, como un siglo atrás. Pero me agrada imaginar una Alameda en la que, al mismo tiempo, mientras unos ven cine o teatro, otros observan una exposición plástica o fotográfica; mientras unos engullen completos y refrescan el gaznate con cerveza, otros bailan con Chico Trujillo o Los Trukeros. Por qué no. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4900729717003570510-7587635700168429301?l=volkeramaury.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/7587635700168429301/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4900729717003570510&amp;postID=7587635700168429301' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/7587635700168429301'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/7587635700168429301'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/2011/07/milagro-en-la-alameda.html' title='Milagro en la Alameda'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-KBtZO2DK7vQ/TijX4GAFGpI/AAAAAAAAATc/el19SS5ow74/s72-c/laroche.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510.post-2943946390299823938</id><published>2011-06-17T10:41:00.000-04:00</published><updated>2011-06-17T10:41:05.966-04:00</updated><title type='text'>Lugarizando la memoria: Joan Baez en Ñuñoa, Chile</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Invierno de 1981, invierno de 2011. Treinta años. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A pocos días del inicio oficial del invierno, se reencuentra de nuevo con el público chileno toda una institución en la producción de música de películas: Ennio Morricone. De seguro que el éxito de su anterior paso por el país, hace tres años, incentivó la idea de traerlo de nuevo por estas latitudes. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El catálogo de Morricone es muy amplio y, para muchos, archiconocido. Ganador de un Oscar Honorífico en 2007, ha trabajado con directores de cine entre los que se cuentan Brian de Palma, Pedro Almodóvar y, por cierto, Sergio Leone. Algunas de las cintas en que participó fueron &lt;em&gt;La Misión&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;El bueno, el malo y el feo&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Cinema Paradiso&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;El clan de los sicilianos&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Los intocables&lt;/em&gt;… sólo por nombrar algunas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Podríamos escribir eternos párrafos a fin de dar cuenta del trabajo de este músico originario de Italia. Y unas cuantas páginas serían llenadas con la diversidad de géneros fílmicos en que ha participado. Sin embargo, a propósito de su regreso a nuestro país, hay una película que es pertinente recordar: se trata de una estrenada en 1971 y que relata el juicio y muerte de dos anarquistas italianos en Estados Unidos: Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti. Del director Giuliano Montaldo, la película incluye una canción que se hizo popular en todo el mundo, con el nombre de &lt;em&gt;Here’s to you&lt;/em&gt;, interpretada por Joan Baez, la cantante norteamericana que en su momento fue llamada la reina de la canción protesta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Joan Baez, antes de la colaboración con Morricone, ya era famosa por su vínculo con la música folk, por su participación en movimientos pacifistas y a favor de los derechos humanos, por su trabajo con Bob Dylan y por su actuación en el festival de Woodstock. Por lo mismo, no fue extraño verla siempre rodeada de miles de jóvenes, en multitudinarias marchas o conciertos, o al lado de figuras como Martin Luther King. De ahí, sólo un paso tuvo que dar para formar parte de la banda sonora de &lt;em&gt;Sacco y Vanzetti&lt;/em&gt;, la película que difundió una histórica injusticia de principios del siglo veinte.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hacia 1981, en América Latina varios estados vivían bajo regímenes militares. Por cierto, Chile no era la excepción. En ese contexto, Joan Baez organizó una gira que incluyó Brasil, Argentina y nuestro país. Toda una empresa de solidaridad por los derechos humanos, no exenta de complejos avatares y amenazas, como la prohibición de hacer presentaciones en público.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el invierno de 1981, en Chile todavía el dólar estaba a 39 pesos. La crisis económica del 82, la misma que quebró bancos y financieras, la que elevó la cesantía a un 25 por ciento, aún no masificaba las protestas contra la dictadura y, en ese contexto, quienes se manifestaban en contra del atropello a los derechos humanos estaban más bien confinados a un margen. Era peligroso, mortal muchas veces, sacar la voz… ni qué decir&amp;nbsp;alzarla. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el invierno de 1981, ante el acoso a la disidencia, buena parte de la Iglesia Católica, dirigida por Raúl Silva Henríquez, seguía disponiendo su ayuda a quienes no concordaban con el régimen militar,&amp;nbsp;a través de la Vicaría de la Solidaridad o, muchas veces, facilitando recintos eclesiásticos a los opositores de entonces, sobre todo si de proteger los derechos humanos se trataba.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el invierno de 1981, Joan Baez arribó a Chile, por muy poco tiempo, negándole las autoridades el permiso para hacer un concierto público. Como en otras oportunidades de esos tiempos, se hicieron los arreglos necesarios para que miles de personas no se quedaran con las ganas de recibir el saludo de la cantante norteamericana. Y así fue organizada una presentación privada, sin venta de boletos, corriendo la voz, en un salón de la Parroquia Santa Gemita, en calle Suecia al llegar a Simón Bolívar, en la comuna de Ñuñoa.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;También en el invierno de 1981, en la edición número 13 de la recordada revista La Bicicleta, se anunció en portada una revisión fotográfica de la “gira” que hizo la cantante norteamericana. Más tarde, el sello Alerce, bajo la batuta del incansable Ricardo García, sacó un cassette con el registro de la actuación de Baez en Santa Gemita. Son fuentes importantes para dar cuenta de un momento especial que se vivió en Santiago de Chile.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En otro invierno posterior, en los pasillos del Campus Oriente de la Católica, alguien contó la aventura que vivió la vez que saltó las altas rejas de la parroquia Santa Gemita, a fin de entrar a escuchar el concierto de Joan Baez. Con emoción, decía que miles de personas no pudieron ingresar al salón y debieron contentarse con oírla desde un patio, por altavoces. Un amigo, más privilegiado, me narró que la artista estadounidense también visitó la sede de la Fundación Missio, en la zona norte de Santiago, para apoyar la labor que encabezaba la monja Karoline Mayer por los pobladores más pobres. Ahí la reina del folk interpretó unas pocas canciones y, cuando ya se retiraba, le pidieron que cantara ese himno de Bob Dylan llamado &lt;em&gt;Blowing in the wind&lt;/em&gt;, ante lo que Baez se excusó diciendo que ya había guardado su guitarra; pero mi amigo tomó la propia, se puso a rasguear y, caminando por un corredor hacia la calle, tuvo el privilegio de acompañar el canto de Joan.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al comenzar el invierno de 2011, treinta años después de los hechos narrados más arriba, gracias al soporte tecnológico de internet, pueden ustedes escuchar algo de lo que emocionó a más de cinco mil personas que, con mucho cuidado y sigilo, se reunieron en una parroquia de Ñuñoa, en la calle Suecia al llegar a Simón Bolívar. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="349" src="http://www.youtube.com/embed/vJnQUkc7k5k" width="425"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;“Sí, es verdad”, expresó Joan Baez en la parroquia Santa Gemita, como respuesta al coro multitudinario que se sumó al &lt;em&gt;Here’s to you&lt;/em&gt;, y que modificó espontáneamente la letra del inglés por el criollo &lt;em&gt;El pueblo unido jamás será vencido&lt;/em&gt;. Quizás algún asistente al concierto de estos días de Ennio Morricone, al oír el tema de &lt;em&gt;Sacco y Vanzetti&lt;/em&gt;, infaltable en su repertorio, también recuerde que esa canción, hace treinta años, en el invierno de 1981, en la voz de Joan Baez, pasó a formar parte de una memoria que debe ser situada, que necesita ser lugarizada.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4900729717003570510-2943946390299823938?l=volkeramaury.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/2943946390299823938/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4900729717003570510&amp;postID=2943946390299823938' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/2943946390299823938'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/2943946390299823938'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/2011/06/lugarizando-la-memoria-joan-baez-en.html' title='Lugarizando la memoria: Joan Baez en Ñuñoa, Chile'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/vJnQUkc7k5k/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510.post-6804245615037842796</id><published>2011-03-08T03:35:00.000-03:00</published><updated>2011-03-08T03:35:42.446-03:00</updated><title type='text'>Las patronas del 8 de marzo…</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“Enigma fuiste. Enigma serás”. En un poema, así retrata Gonzalo Rojas a la mujer, a una mujer. Cohabitamos el mundo desde siempre y, para muchos hombres, nuestras compañeras de ruta siguen siendo un misterio. Quizás a ellas les ocurra lo mismo con nosotros. Empero, detrás de lo que nos puede parecer indescifrable, hay certezas del (o sobre el) mundo femenino que no se pueden soslayar o dejar de destacar, tal cual la valentía al momento de defender los derechos de los más débiles.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esta valentía de las mujeres ya fue recogida por la literatura de la Grecia clásica, veinticinco siglos atrás, como en la divertida comedia en que, muy resueltas y dirigidas por Lisístrata, las esposas helénicas exigieron a sus maridos terminar con una larga guerra que enfrentó entre sí a las distintas polis, recurriendo a la estrategia de abstenerse de tener sexo con sus parejas; o sea, no fue una huelga, como diríamos hoy, de brazos caídos, sino de piernas cerradas (¡qué martirio, hombre!). Por cierto que lograron su objetivo: paz en las ciudades y… desorden en los dormitorios.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Porque hay que ser valiente, como lo fue nuestra Gabriela Mistral, no ya para incursionar en la alta literatura, sino al haber solicitado el indulto presidencial para su colega María Carolina Geel, la madura escritora que una tarde de abril de 1955 cegó la vida de su joven amante, con certeros disparos, en el desaparecido Hotel Crillón de Santiago. Y coraje fue el que demostró la propia victimaria al describir su permanencia tras las rejas (“Cárcel de mujeres”), obra en la que, tal vez, testimonió la (sin) razón de su acto fatídico, al decir que hay quien “llega a conocer la más mortal de las sensaciones de dolor: el tedio en el alma”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De seguro algunos dirán que no es muy arrojado pedir cuando se tiene un premio Nobel en las manos; o que no es extraño sacar a relucir la valentía cuando se juega la vida o el honor. Ahí yo recordaría tan sólo la famosa historia del huevo de Colón. Pero nadie podrá cuestionar o dejar de celebrar los casos en que el pellejo se pone en riesgo nada más que por solidaridad con el que sufre, sin siquiera conocerlo, sin necesidad propia y menos con afanes “marqueteros”: puro amor al prójimo, que le llaman. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Estados Unidos es un país formado, en gran medida, por inmigrantes. Su desarrollo lo hace polo de atracción para miles de personas en todo el mundo, en especial para quienes están más cerca de sus fronteras, hacia el sur. Conseguir hoy una visa de trabajo en el país presidido por Obama es de suyo una aventura burocrática (y cara). Frente al desempleo, la pobreza y la desesperanza de muchos centroamericanos, la única alternativa es transformarse en un “espalda mojada” y arriesgar la vida cruzando al norte del Río Bravo. Mas, buena parte de ellos inicia su odisea mucho antes, cuando deben atravesar México: ¿cómo? &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Estos centroamericanos se suben (ilegalmente, claro) en trenes de carga, sobre la marcha, generalmente en grupos pequeños que forman un gran contingente. Se “acomodan” en las escalas, descansos, cubierta de vagones, donde sea. Viajan miles de kilómetros por México en esas condiciones, tratando de no sucumbir al frío, al sueño, al hambre, a la sed, a las pandillas criminales que los extorsionan (los “mareros”) y a los policías. Muchos se caen y pierden un brazo, una pierna o la vida. Pero el llamado “Tren de las moscas” no se detiene.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El tendido ferroviario mexicano pasa, en su región suroriental, cerca de Veracruz, por un pueblo conocido como Guadalupe o La Patrona. Y ahí, en ese pequeño poblado de casi cuatro mil habitantes, un grupo de mujeres, día a día, prepara bolsas y botellas con ropa, alimento, medicina, agua. Cuando se asoma el tren que viene del sur, este grupo se dispone al lado de la línea férrea y, a riesgo de la propia integridad física, sin saber quiénes son los que viajan arriba con la idea de torcer el destino, extiende su mano generosa a otra mano desamparada. Nadie se los pidió: les nació, no más. Eso es amor… y valentía de mujer.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por el nombre de su pueblo, estas mujeres son conocidas hoy como “Las Patronas”. Algunas han dicho que su acción se genera en que la precariedad de los emigrantes “les parte el alma”. Otras han señalado que en los rostros de los viajeros han visto el de Jesús sufriente. Sea como sea, he ahí un ejemplo de estos días, de nuestra realidad contemporánea, en que, una vez más, se presenta el coraje del género femenino. Quien quiera conocer un poco más sobre esta historia puede visitar el sitio de más abajo (eso sí, sin llorar mucho, eh): &lt;/div&gt;&amp;nbsp; &lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="349" src="http://www.youtube.com/embed/qQLFJGp9AMo" title="YouTube video player" width="425"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si Naciones Unidas (cuyos secretarios generales han sido sólo hombres) consagró el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer, lo hizo por la presión de los decididos movimientos femeninos, en especial de las trabajadoras, demandando igualdad de trato, en circunstancias que aumentaba su incidencia en las faenas productivas y en la vida pública durante el siglo pasado. Ahí, en esa lucha, es en la que descolló otra mujer valiente, nuestra iquiqueña Elena Caffarena, de la que, hasta donde conozco, ninguna calle en Chile lleva su nombre. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Con todos los ejemplos señalados (y otros innumerables), no llamará la atención, por tanto, que sean principalmente las mujeres chilenas quienes, alejadas de criterios ajenos a la salud física y mental de los recién nacidos, aseguren que la anunciada normativa que extiende el período posnatal sea cumplida con los propósitos con que fue planteada hace varios años. Pues está claro que el beneficio es, no para ellas, las mujeres, sino para los bebés. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Gonzalo Rojas, el poeta, también se preguntó ¿qué se ama cuando se ama? (“¿la mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes…?”). Para el caso del género masculino (una buena parte al menos, entre los que me incluyo), queda claro que lo que se ama es a ese enigma que nos acompaña en el viaje por el mundo y la historia, que no por enigmática deja de ser valiente. A ella, para ellas, muchas felicidades.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4900729717003570510-6804245615037842796?l=volkeramaury.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/6804245615037842796/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4900729717003570510&amp;postID=6804245615037842796' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/6804245615037842796'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/6804245615037842796'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/2011/03/las-patronas-del-8-de-marzo.html' title='Las patronas del 8 de marzo…'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/qQLFJGp9AMo/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510.post-297285343620923122</id><published>2010-11-23T01:27:00.000-03:00</published><updated>2010-11-23T01:27:58.702-03:00</updated><title type='text'>Historia, futuro y... tecnocracia...</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Viernes 19 de noviembre de 2010, Plaza de Armas de Santiago, cerca de las 20 horas. Más de cinco mil personas se aprestan a disfrutar de la puesta en escena de la clásica obra Carmina Burana, interpretada por el Coro Sinfónico y la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Chile. Poco antes del inicio de la función, es presentado el rector de la Casa de Bello, Víctor Pérez Vera, quien agradece la asistencia y señala que espera que cada año, en ese mismo espacio, se lleve a efecto una función similar como regalo que la Universidad (“su Universidad”, le recuerda a los presentes) entregue a la ciudadanía en el día del cumpleaños de la principal entidad universitaria del país.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pese a que un viento frío fue avanzando por la tarde-noche de ese viernes 19, quienes permanecieron en la céntrica plaza no dejaron de apreciar la cálida entrega de los artistas que emocionaron con el oratorio del alemán Carl Orff. Y al finalizar, un aplauso cerrado, de varios minutos, resonó en las paredes de la Catedral, los portales, el Municipio, el Museo… Sin embargo, quizás, lo más conmovedor no estuvo al acabar la función, sino al comienzo, cuando el mismo cuerpo de músicos y cantantes entonó la Canción Nacional y el Himno de la Universidad de Chile. ¿Por qué? Porque daba cuenta de que esta institución republicana, nacida en 1842, con ese acto simbolizaba la mantención de su vocación de servicio hacia el país, a todo el país.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La ley orgánica del 19 de noviembre de 1842, que creó la Universidad de Chile y que fuera encomendada un par de años antes por Manuel Montt a Andrés Bello, representó la materialización de un consenso en base a dos ideas centrales: por un lado, que la educación era el pilar fundamental para lograr una verdadera emancipación nacional; y, por el otro, que el Estado debía cumplir un papel rector en la organización y orientación de la tarea educadora. Gran consenso, el mismo que se reiterará en otros episodios de la historia de Chile, como cuando se nacionalizó el cobre.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un alcance más al halo que rodeó el nacimiento de la Universidad de Chile. La misma ley que la originó establecía que cada año, para las fiestas patrias, se debía celebrar una sesión pública en que se leyera una memoria referida a la historia nacional. El primer trabajo en esta línea lo desarrolló José Victorino Lastarria, en 1844, con un texto acerca de la influencia social de la Conquista y del sistema colonial. Claramente, con estas decisiones y acciones se unía pasado y futuro, memoria y porvenir. Y cuidado, que Lastarria y Bello (el primer rector) tenían serias discrepancias políticas y, me atrevo a decir, ideológicas. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Más recientemente, en un trabajo titulado “Memoria y proyecto de país”, el sociólogo Manuel Antonio Garretón indica que “nuestro futuro como comunidad nacional es el modo como enfrentemos y resolvamos hacia adelante nuestro pasado”. Y, agrego, lo mismo cabe decir de la comunidad mundial. Esa es la esencia del estudio de la historia: el porvenir (“es por eso que un día me vi en el presente, con un pie allá, donde vive la muerte, y otro pie suspendido en el aire buscando lugar”).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No enseñamos (o estudiamos) la historia como un ejercicio de chochería senil. A Leonard Shelby, personaje de ficción de la película Memento y afectado de una amnesia que le impide recordar los hechos recientes de su vida, no hay nada que lo angustie más que no saber su pasado; no puede tener una existencia normal, no puede proyectarse en el tiempo porque, en definitiva, no sabe quién es.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Luego, de qué proyecto de país, de qué salto al desarrollo, de qué futuro esplendor hablamos si no nos interiorizamos de lo que hemos sido, de lo que hemos hecho (bien o mal, que para el caso es lo mismo). ¿Tendremos que condenarnos como sociedad, tal cual Sísifo, a cargar una y otra vez con la misma piedra sobre nuestros hombros? ¿Queremos correr irresponsablemente el riesgo de reiterar los errores (y volver a cometer los horrores) que registra nuestra bicentenaria historia independiente? ¿Para eso se propone rebajar las horas de historia en los colegios?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Quienes justifican la disminución de las horas de aula de la historia y las ciencias sociales en las escuelas dicen que no sacamos nada con enseñar estas materias si muchas investigaciones señalan que los chilenos no comprendemos lo que leemos. ¿Y en qué quedamos con eso de la integración de contenidos de naturaleza diversa? ¿Acaso los textos de historia no sirven para reforzar la lectura comprensiva (y crítica, por cierto) entre los estudiantes? Digo más: ¿saben ustedes lo que aprenden de matemáticas y números los escolares cuando en las clases de historia y geografía se enseña a calcular la diferencia entre los años anteriores y posteriores a Cristo?, ¿o cuando se les pide que determinen la distancia en grados entre un punto y otro del planeta? Es decir, matemática y lenguaje se pueden integrar con las materias de historia y ciencias sociales. Entonces, me queda la duda sobre el sentido final que tiene la actual (y discutible) propuesta ministerial.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y aquí volvemos al tema de los consensos. Porque la reciente modificación del Plan de Estudios anunciada por el Ministerio de Educación (Mineduc) parece obedecer no a una investigación súper rápida (ni profunda ni ampliamente debatida) de los asesores del actual ministro del ramo. Hay una resolución del 27 de enero del presente año, del Consejo Nacional de Educación (sucesor del Consejo Superior de Educación), que aprueba una propuesta que hiciera la anterior administración del Mineduc, el 24 de septiembre de 2009, según se desprende del Acuerdo Nº 020/2010 del citado Consejo, y que quizás sea el germen de la presente medida.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esto es, la decisión de disminuir las horas de historia y ciencias sociales en los colegios pareciera ser parte de un consenso tecnocrático (sin participación ciudadana) de aquellos para quienes no importa la memoria y el pasado; de aquellos que están más allá o más acá de una tenue (casi imaginaria) línea que separa a sectores del oficialismo y de la oposición; de aquellos que desean mano de obra barata, sumisa, acrítica e inculta; de aquellos que hoy disminuyen las horas de historia y de aquellos que ayer obraron de manera similar con las asignaturas de filosofía y de francés. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El reciente anuncio ministerial no representa, por cierto, el espíritu del consenso que lograron en su momento Bello y Lastarria. No parece acorde a los propósitos de quienes fundaron la Universidad de Chile, musical y cálidamente enunciados por el concierto del pasado viernes 19, cerca de las 20 horas, en la Plaza de Armas de Santiago.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4900729717003570510-297285343620923122?l=volkeramaury.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/297285343620923122/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4900729717003570510&amp;postID=297285343620923122' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/297285343620923122'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/297285343620923122'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/2010/11/historia-futuro-y-tecnocracia.html' title='Historia, futuro y... tecnocracia...'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510.post-6155441990635714199</id><published>2010-08-31T09:12:00.000-04:00</published><updated>2010-08-31T09:12:27.459-04:00</updated><title type='text'>El Huáscar y las campanas</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Diversas voces reiniciaron una vieja discusión en relación a la posibilidad de devolver el monitor Huáscar, anclado desde hace años en Talcahuano, a su país de origen. La historia del temido barco peruano, igual que la caballerosidad de su comandante Miguel Grau, que hundió a la Esmeralda en Iquique, que luego campeó en las costas chilenas y que, finalmente, fue capturado por la marina chilena en Angamos, es conocida por todos. Lo que muchos no saben hoy, ante la idea de la devolución, es qué hacer con la nave; mientras algunos prefieren que permanezca donde mismo y otros apostamos por hacer un gesto enaltecedor al respecto. Venga entonces una vieja-nueva historia para ayudar a decidir.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El 8 de diciembre de 1863, en Santiago y en el país se celebraba la finalización del Mes de María, una de las fiestas más importantes del mundo católico. Los distintos recintos religiosos se ornamentaron pomposamente, esperando una alta concurrencia. Precisamente, una de la iglesias que se atestó de gente, en especial de mujeres con niños y criadas, fue la de la Compañía de Jesús, que ocupaba el sector oriental del terreno comprendido entre las calles Bandera, Compañía, Morandé y Catedral (en la misma época que en la parte poniente de esa manzana se construía el edificio del Congreso Nacional).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El exceso de velas (y unas puertas que abrían hacia adentro) costó caro a la multitud agolpada en el interior de iglesia. Un incendio de proporciones, en pocos minutos, desató una de las mayores tragedias que recuerde la capital. Más de dos mil personas fallecieron producto del fuego, del humo, de la desesperación, del aplastamiento. Al día siguiente, una crónica del diario El Ferrocarril dio cuenta del dolor de esa jornada:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;em&gt;“No hay memoria en Chile de un hecho más horriblemente trágico. Se nos erizaban los cabellos cuando recordamos la espantosa catástrofe que hoy tiene sumidas en el luto a centenares de familias. La ciudad entera no se da cuanta aún de tan horrible desgracia. La concurrencia, amagada por el fuego, comenzó a huir. Las puertas no eran, sin embargo, suficientes para darles paso. Cuerpo sobre cuerpo se formó una muralla compacta y numerosa. Había mujeres que resistían el peso de diez o doce otras tendidas encima. Era materialmente imposible desprender una persona de esa masa horripilante. Los más desgarradores lamentos se oían del interior de la Iglesia… La concurrencia continuaba agolpándose a las puertas y estas puertas no permitían la salida… ¡Presenciamos ese momento, pero renunciamos a describirlo…!”.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Igual que sucede con la situación de los 33 mineros de Copiapó en estos días, aunque en tiempos menos globalizados por cierto, la noticia del incendio de la iglesia de la Compañía dio la vuelta al mundo y también fue recogida por una larga y sentida crónica en el famoso New York Times, el 18 de enero siguiente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entre las acciones posteriores a la tragedia se destacó la creación del Cuerpo de Bomberos de Santiago y la decisión de no construir nada nuevo en el sitio de la catástrofe, una vez que los restos del recinto fueron demolidos. Una escultura fue dispuesta en el lugar (la de hoy es una réplica, pues la original está situada en la Plaza La Paz, a la entrada del Cementerio General, en el mismo espacio en que fueron depositados los cadáveres de las víctimas).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pocos vestigios materiales quedaron del recinto siniestrado. Hasta hace pocos días, sólo sabíamos de un mudo testigo de la tragedia que está puesto en la ermita del cerro Santa Lucía: una de las campanas de la iglesia de la Compañía acompaña en ese lugar los restos de Benjamín Vicuña Mackenna, de su mujer Victoria Subercaseaux y de sus hijos. Sólo eso sabíamos, hasta hace pocos días…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En efecto, desde Gales, Inglaterra, se nos informó unas semanas atrás que otras tres campanas que quedaron del triste incendio, que fueron compradas como chatarra y que estuvieron dispuestas en el campanario de la iglesia de Todos los Santos de Oystermouth, hasta 1964, serán devueltas a nuestro país como un regalo por el Bicentenario. Seguramente los habitantes del pequeño poblado inglés habrán reflexionado y discutido bastante sobre esta devolución, casi 150 años después de que las campanas llegaron hasta ahí. Más de alguien, pienso, debe haber argumentado que las campanas fueron adquiridas legítimamente y que el gesto de “devolverlas” a sus dueños (Chile) no correspondía. Sin embargo, primó la idea de que los artefactos no son sólo una materialidad y que, en definitiva, forman parte del patrimonio histórico del país y de Santiago, a la vez que evocan un pasado doloroso, otro más, en la historia de este lado del sur del mundo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Saludable es entonces la acción de los ingleses (y quizás los anime a hacer otros guiños similares a futuro, no sólo con pedazos de fierro, sino también con importantes trozos de territorios ultramarinos). Por nuestra parte, se agradece este regalo bicentenario que nos permitirá recordar a las más de dos mil víctimas del incendio reseñado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El de los galeses (y de Inglaterra entera), en este caso, se trata de un gesto vivificante. Misma idea que subyace entre los chilenos que somos partidarios de devolver el Huáscar a sus propietarios primigenios y avanzar en forma civilizada en otros temas más de fondo y que apuntan a mejorar las relaciones vecinales. La historia del conflicto de 1879, sea quien sea que la escriba, no esconde la capacidad militar de Juan José Latorre y sus dirigidos, que derrotaron a Grau y capturaron el famoso barco peruano en Angamos; no es necesario para recordarnos ese episodio mantener este buque estancado en aguas chilenas. Así como regresarán tres campanas originalmente propias, debiera retornarse un barco originalmente ajeno. Así como para el Bicentenario recibimos estimados presentes, también podemos hacer valiosos regalos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4900729717003570510-6155441990635714199?l=volkeramaury.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/6155441990635714199/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4900729717003570510&amp;postID=6155441990635714199' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/6155441990635714199'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/6155441990635714199'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/2010/08/el-huascar-y-las-campanas.html' title='El Huáscar y las campanas'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510.post-4626793034380232604</id><published>2010-08-02T10:44:00.000-04:00</published><updated>2010-08-02T10:44:05.462-04:00</updated><title type='text'>Leyendo (en/de) la ciudad</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En la discusión sobre el otorgamiento del próximo Premio Nacional de Literatura, cosa para nada novedosa (la del entrevero, me refiero), hay quienes desestiman la importancia del galardón, aduciendo que Chile, hoy y desde hace varios años, es un país de pocos y malos lectores; para esto se apoyan en cifras de estudios serios que dan cuenta de tal realidad. Mala cosa esto de no agarrar los libros (¡que no son tan escasos los buenos!) y darle rienda suelta a la imaginación o al “diálogo” con sus autores.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Visto así el asunto, para empezar a revertir el mal ya señalado de nuestra (dis)capacidad lectora (y, entre otras cosas, poder meter la cuchara en discusiones literarias sin ser menospreciados) me parece muy saludable apoyar las iniciativas que apuntan a reconciliarnos con los libros, especialmente entre niños y jóvenes. Y no sólo con los libros; también con las revistas, periódicos y otros soportes más actuales. Aquí recuerdo lo expresado por una señora amiga que, haciendo dulce memoria, comentaba cómo los trabajadores de la construcción volvían a sus casas apretujados en las micros, cada cual leyendo el diario.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por mi parte, deseo proponer que, además, nos entusiasmemos con otro tipo de lectura, distinto al que se sustenta en las palabras. Me explico brevemente: el sociólogo argentino Mario Margulis tiene un escrito bien interesante, llamado “La ciudad y sus signos”, en el que indica que esta construcción humana (la ciudad) “va expresando los múltiples aspectos de la vida social y transmitiendo sus significaciones (…) podemos leer la ciudad como si fuera un texto”. Esto es, la disposición urbana, el trazado de las calles, el emplazamiento de espacios públicos, las formas de casas y edificios, las estatuas y placas colocadas aquí y acullá, etc., etc., son señales, signos que se pueden leer… e interpretar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Creo que, igual que hacemos al leer una novela o un ensayo, la “lectura” de los signos de la ciudad requiere dotarnos de una competencia que nos permita una mejor comprensión. Y para ello, recomendable es partir por caminar sus calles, recorrer sus espacios, mirar al frente y en 45 grados -hacia arriba y hacia abajo-, hablar con sus habitantes, “interrogar” a sus monumentos, escuchar sus sonidos. Estoy seguro que tras estos ejercicios, después de haber interactuado con el silabario urbano, estaremos en posición de descifrar historias más complejas: podremos interpretar algunos signos citadinos que hablan de luchas, de celebraciones, de momentos amargos, de abusos, de emociones, de epopeyas, en fin, seremos capaces de construir un relato que nos involucra, que nos concierne.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Quizás la propuesta que hago (que recojo más bien, ya que no es de mi originalidad), nos permita a los “ciudadanos de a pie” ser tomados más en cuenta por quienes planifican y determinan la morfología urbana. Haciendo un paralelo con las palabras iniciales de este texto, nos dotaríamos de herramientas para discutir a quién se le entrega el Premio Nacional de Literatura.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si a usted, amigo lector, le pareció interesante la sugerencia de leer la ciudad a través de sus signos, le quiero plantear un ejercicio práctico, apoyados por la imagen.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Caminado por el centro de Santiago, concretamente por la calle Mac Iver, al llegar a la esquina oriente con Merced, nos encontramos con una antigua construcción religiosa. Remozada y de llamativos colores, bien merece un vistazo por fuera y una visita a su interior. Es la iglesia de La Merced, que posee desde hace años un campanario que inspiró a dos grandes del tango argentino a crear una canción (algo ya adelanté en un artículo anterior): Enrique Santos Discépolo y Alfredo Le Pera, coetáneos y compañeros de ruta de Carlos Gardel.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Parados en la vereda opuesta a la de la iglesia, por calle Mac Iver, diríamos en el mismo lugar donde alojaron en su fecha Discépolo y Le Pera, podremos observar una estructura sólida que contiene tres placas metálicas, en las que apenas se distinguen una figura humana y un par de escritos. Al acercarnos, nos damos cuenta que se trata de un homenaje a uno -deberían ser los dos- de los creadores del tango “Carillón de la Merced”, pero que en el texto lo que más se destaca (más que el nombre del homenajeado) es el de quien mandó a poner la placa: ¿así lo pidió el mandante?, ¿así lo diseñó el artista?, ¿así lo estipuló un funcionario admirador y celoso? A quienes transiten por el centro de Santiago los invito a leer este signo e interpretarlo. A los que residen en otros lares, les dejo un par de fotografías del hito para que puedan también participar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/TFbYNKprK7I/AAAAAAAAAPM/3kjVGq7uxd4/s1600/Dibujo1.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" bx="true" src="http://4.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/TFbYNKprK7I/AAAAAAAAAPM/3kjVGq7uxd4/s320/Dibujo1.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Reafirmo, entonces, mi apoyo a las iniciativas que propendan a fomentar la lectura, tanto la de los signos lingüísticos como la de los signos urbanos. Por mientras, me iré a terminar de leer “Inés del alma mía”, de Isabel Allende, a ver si me alcanza para opinar sobre el mayor galardón literario del país.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4900729717003570510-4626793034380232604?l=volkeramaury.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/4626793034380232604/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4900729717003570510&amp;postID=4626793034380232604' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/4626793034380232604'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/4626793034380232604'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/2010/08/leyendo-ende-la-ciudad.html' title='Leyendo (en/de) la ciudad'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/TFbYNKprK7I/AAAAAAAAAPM/3kjVGq7uxd4/s72-c/Dibujo1.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510.post-2635864262642568699</id><published>2010-07-26T01:38:00.000-04:00</published><updated>2010-07-26T21:59:54.106-04:00</updated><title type='text'>De feriados, fiestas y homenajes</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Con los feriados del 17 y del 20 de septiembre próximos, aprobados por el Congreso recientemente, el 2010 en Chile tendremos 10 días festivos que caen entre lunes y viernes. Según una estadística publicada por Miguel Farah en su sitio web (&lt;a href="http://www.farah.cl/"&gt;http://www.farah.cl/&lt;/a&gt;), el promedio de feriados anuales que en el calendario ponen de color rojo a alguno de los cinco días laborales, en la actualidad, es de 10,57. Es decir, cuantitativamente hablando, en el presente año bajaremos dicho promedio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tema de alargar la fiesta dieciochera provocó, una vez más, una interesante discusión en el país. Consideraciones más, consideraciones menos, entre los detractores de la idea se volvió a usar como argumento central eso de que cada día laboral no trabajado implica una pérdida, hoy por hoy, de 600 millones de dólares en producción. En el bando opuesto, se arguyó que bien valen dos días festivos adicionales, si se toma en cuenta que este año se conmemora el bicentenario y que también así se puede ayudar a superar el trauma sufrido por el terremoto de febrero pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin duda que el arribo de la “modernidad” y de la sociedad capitalista, desde el siglo 19, dio un giro al asunto de la fiesta y los feriados en el país. Anteriormente, las jornadas coloniales, no necesariamente sosegadas o bucólicas como se suele señalar o creer de buenas a primeras, supieron de calendarios llenos de días festivos, con carnavales incluidos. Más aún: como indica la historiadora Isabel Cruz, “en 1760 el número de días festivos había aumentado a 101, incluyendo los días de vigilia. Puede decirse, entonces que casi una tercera parte del año, incluyendo los 52 domingos, se dedicaban a actividades ‘no funcionales’, cifra a la que habría que agregar las efemérides cívicas y religiosas ocasionales, derivadas del acontecer histórico”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabe consignar que de los 101 días festivos que señala Cruz, en que se excluyen los domingos, no todos eran feriados. Pero se trata de una cifra notable de igual forma. Y también es menester indicar que la mayoría de estas jornadas festivas eran de tipo religioso, lo que implicaba un formato de celebración bastante circunspecto. Como sea, lo interesante es que en ese entonces, como recuerda la citada investigadora, “el Reino de Chile era, pues, la secuencia de una fiesta tras otra”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los datos consignados en los párrafos precedentes, ¿podríamos colegir que, como país, cada vez nos vamos poniendo más grises y, tal vez por lo mismo, las cifras de productividad no se condicen con las horas destinadas a trabajar? Interesante podría resultar una conversación sobre el tema con, por ejemplo, un sicólogo laboral. Quizás, por nuestra salud mental y con el ánimo de aumentar el rendimiento nacional, sería positivo sumar unas cuantas fechas de asueto al actual calendario. O revivir algunas jornadas que antaño fueron festejadas de capitán a paje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien, en esta ocasión, no es de mi interés proponer que se declare feriado algún día en particular, sí quisiera recordar que, años atrás, hubo una celebración que revistió la mayor importancia para todos los habitantes del reino y en especial para quienes vivían en la ciudad primada. Me refiero a la conmemoración del día del patrono de Santiago del Nuevo Extremo, cada 25 de julio (y algo similar, pero menos ostentoso, se realizaba el día del santo consagrado a cada ciudad importante de Chile).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto, descontando la celebración por la asunción de un nuevo monarca en España u otro acontecimiento cuya noticia era recibida con el debido atraso en aquella época, el día del apóstol Santiago fue de la mayor trascendencia festiva durante la Colonia. Además, como apunta el historiador Jaime Valenzuela Márquez, esta conmemoración “se trataba de una materialización litúrgica que actuaba sobre la memoria de la comunidad recordando la victoria de un sistema de dominación donde se coludían sus tres pilares fundamentales: Monarquía, Iglesia y elite local”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasados los años y afincada la República, la conmemoración del 25 de julio fue perdiendo terreno entre los días de fiesta en nuestro país. En rigor, ya nadie celebra que el nombre de la capital de Chile devenga de ese personaje que es recordado por el santoral católico en estas fechas. De la misma forma que se olvidó que, con ocasión de la celebración del Centenario, en 1910, se decretó (ley 2.379) lo siguiente por parte del Congreso Nacional (tómese nota, eh): “ARTICULO ÚNICO.- El feriado de Setiembre, por el presente año, durará desde el día 16 (viernes) hasta el día 22 (jueves), inclusives”. Esto es, en sólo una semana hubo la mitad de feriados que en uno de nuestros años de hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin. Por mi parte considero apropiado valerme de la proximidad del 25 de julio para, de forma similar a lo obrado en una &lt;a href="http://www.mapocho.org/" target="_blank" title="http://www.mapocho.org/?p=119"&gt;ocasión anterior&lt;/a&gt;, homenajear a nuestro Santiago a través de la música y el canto. Y si antes recordé a autores nacionales que hablaban de paisajes o personajes o historias de la ciudad, en esta oportunidad recurriré a creadores extranjeros que también se vincularon con Santiago en algún momento y lo materializaron en una canción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Partiré, en orden cronológico, con la presentación de un tango (subido a youtube por el usuario “infamundano”), de dos de las leyendas argentinas: Enrique Santos Discépolo, el mismo del “Cambalache”, y Alfredo Le Pera, quienes nos dejaron una obra inspirada en las campanadas de la iglesia de La Merced y que lleva por título “Carillón de la Merced”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/RQuKE7RL3hA&amp;amp;hl=en_US&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/RQuKE7RL3hA&amp;amp;hl=en_US&amp;amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguiré este homenaje a Santiago con un par de obras de dos reconocidos autores cubanos, Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, quienes tras su primera visita a nuestra capital (en 1972) y los sucesos de septiembre de 1973, expresaron en música y poesía lo que vivía Chile por aquellos años. En ambos casos, debo agradecer, respectivamente, a los usuarios de youtube “dortega12” y “juanbla123”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Silvio Rodríguez interpreta “Santiago de Chile":&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/KT5_i2EQb3I&amp;amp;hl=en_US&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/KT5_i2EQb3I&amp;amp;hl=en_US&amp;amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pablo Milanés canta “Yo pisaré las calles nuevamente”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ur3mW68ISCE&amp;amp;hl=en_US&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/ur3mW68ISCE&amp;amp;hl=en_US&amp;amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ultimo, Santiago de Chile también ha sido fuente de inspiración para un cantautor más joven, un español que por estas fechas vuelve a presentarse en nuestro país. Agradeciendo al usuario “PoLBoY80” que subió el video a youtube, escuchamos ahora a Ismael Serrano cantando “Vine del norte”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ueK6m9x6NtU&amp;amp;hl=en_US&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/ueK6m9x6NtU&amp;amp;hl=en_US&amp;amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto. Ya no tenemos la cantidad de días festivos ni se celebra el 25 de julio como antaño (enhorabuena, quizás). Pero nuestra capital permanece, se aproxima a cumplir su aniversario 470 y sigue motivando a muchos creadores, nacionales y extranjeros, a dar cuenta de su devenir. Aquí he dejado cuatro miradas que pueden ayudar a redescubrirnos. Que las disfruten.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4900729717003570510-2635864262642568699?l=volkeramaury.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/2635864262642568699/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4900729717003570510&amp;postID=2635864262642568699' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/2635864262642568699'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/2635864262642568699'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/2010/07/de-feriados-fiestas-y-homenajes.html' title='De feriados, fiestas y homenajes'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510.post-5219667384814537254</id><published>2010-06-16T08:57:00.000-04:00</published><updated>2010-06-16T08:57:05.528-04:00</updated><title type='text'>No tan sinónimos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;“De la rosa nos queda únicamente el nombre”&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Umberto Eco.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Acto 1. Noticia en el portal de internet de un importante medio nacional:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Queremos luz" y "Que den la cara" fueron los gritos más escuchados este mediodía frente al edificio de Chilectra, ubicado en calle Santa Rosa. Esas frases pertenecían a un centenar de pobladores de Quilicura, quienes reclamaron por la falta de energía eléctrica en su comuna.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Acto 2. Texto de noticia en el mismo portal anterior:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Todo comenzó en el sector de Las Hualtatas, en la comuna de Vitacura, cuando los vecinos avisaron de la presencia de cuatro delincuentes sospechosos a bordo de un jeep Vitara, que merodeaban el sector robando especies de vehículos estacionados.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Acto 3. Noticia antigua en el mismo sitio de internet:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Representantes de los pobladores sin casa de la toma de Peñalolén entregaron copias de una carta a los vecinos de la comunidad ecológica de esa comuna para explicar su situación, pedirles que no discriminen ni promuevan las distancias sociales. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Cómo se llama la obra?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;------------------------------&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En su “Chile actual, anatomía de un mito”, el sociólogo Tomás Moulián, haciendo una revisión de la historia más reciente de este país y en una nota al pie de página, llamó la atención acerca de que los opositores a Salvador Allende, al denominar como “upeliento” a quienes eran partidarios de ese gobierno, acuñaron “una poderosa construcción lingüística que junta UP con ‘peliento’, chilenismo sinónimo de roto, pero más despectivo aún”. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La disputa por apropiarse de (o motejar a otros con) ciertas denominaciones es de viejo cuño y se desarrolla en los campos más variados de la actividad humana. Por ejemplo, es lo que ocurre con los médicos, que son llamados doctores sin haber realizado (o aprobado) un estudio de doctorado. O, en arenas más peliagudas e interesantes, es lo que pasa con algunas definiciones políticas: quién decide al que le corresponde el apelativo de momio, fascista, de izquierda, revolucionario, reaccionario, de centro, de centro-derecha, etc., etc.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Polémico tema este de los nombres que, en un terreno mucho más pedestre, a los padres (no a todos, lo reconozco) los complica enteros cuando deben elegir la “marca” que llevarán de por vida sus retoños. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pues bien. Existe otro escenario interesante, el del paisaje urbano, en el que también se presenta este problema de las denominaciones. En rigor, la primera dificultad al querer aplicar un nombre genérico a quien habita la ciudad, que sería el de “ciudadano”, es que tal palabra se restringe a los poseedores de derechos cívicos (los que pueden votar y ser electos en cargos de representación popular). Por tanto, un niño que vive en la ciudad no será llamado ciudadano. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por otro lado, y recurriendo a lo que señala el Diccionario de la Lengua Española, de la Real Academia Española (RAE), hay dos términos que tienen plena cabida cuando queremos hablar o referirnos a cualquier residente en la ciudad: poblador o vecino.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el caso del primer vocablo, la RAE define a poblador como un adjetivo (posible de usar también como sustantivo) que se aplica a los habitantes de un lugar. A su vez, la misma institución señala que el habitante es “cada una de las personas que constituyen la población de un barrio, ciudad, provincia o nación”. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por su parte, en la situación de la palabra vecino, la RAE indica cuatro significados posibles, donde el tercero hace referencia a quienes “habitan independientemente en una misma población, calle o casa”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;O sea, cuando queremos hablar de alguien que reside en la ciudad, podemos indistintamente hacer uso de los términos “poblador” o “vecino”. Pero algo diferente a esas posibilidades que el diccionario nos entrega es lo que ocurre hoy en Chile (y quizás en cuántas partes más) con la utilización de los nombres ante señalados. Y, en especial, cuando se ocupa el primero de ellos. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No es posible desconocer que en la historia de nuestras ciudades, al momento de formarse un conjunto habitacional, se utilizó bastante la fórmula de “población tanto tanto” (Población José María Caro, Población Gómez Carreño, Población La Victoria, Población Lo Franco, etc., etc.). Más todavía si la agrupación territorial nacía producto de una ardua lucha y no pocos sacrificios. Incluso, rigurosas investigaciones y publicaciones centradas en el problema de la vivienda hablan de poblaciones y pobladores. Así, tiempo atrás, nadie concurría en desliz lingüístico ni menos en discriminación social alguna cuando, a los que formaban parte de una población, se les llamaba pobladores. De hecho, había quienes ostentaban con orgullo tal denominación y lo señalaban casi como certificado de compromiso político, cuando no una prueba de haber sido parte de una legendaria batalla.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sin embargo, habido cambio de costumbres y de miradas (igual que también evoluciona y se modifica la lengua), hoy por hoy se hacen esfuerzos para eliminar aquellos elementos que conllevan un dejo de discriminación de cualquier tipo (tal cual ocurre con la norma que obliga a los servicios públicos a no solicitar la fotografía en el currículum vitae de los que postulan a emplearse ahí). Algo que parece estar lejos de la mayoría de los medios de comunicación (y de unas cuantas autoridades, de hoy y de antes) cuando hacen una clara distinción al momento de ocupar las palabras “poblador” o “vecino”, como se puede observar en las citas de noticias al comienzo de este texto. ¿Se imaginan ustedes al alcalde Raúl Torrealba hablando de los pobladores de Vitacura?, ¿o que algún matutino haga referencia a que el presidente Piñera es poblador de la calle San Damián? Puede sonar divertido en este ejercicio de ficción, pero el asunto tiene otro tufillo en nuestra realidad urbana, ¿o no?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4900729717003570510-5219667384814537254?l=volkeramaury.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/5219667384814537254/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4900729717003570510&amp;postID=5219667384814537254' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/5219667384814537254'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/5219667384814537254'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/2010/06/no-tan-sinonimos.html' title='No tan sinónimos'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510.post-6396644113731906252</id><published>2010-06-02T08:45:00.000-04:00</published><updated>2010-06-02T08:45:30.697-04:00</updated><title type='text'>Los reyes del cholguán</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En la región del Bío Bío, específicamente en la comuna de Yungay, se ubica el poblado de Cholguán… Sí, es cierto, así se llama. La mayoría de los chilenos pensamos que ese nombre está reservado sólo para las delgadas planchas de madera prensada que se suelen usar en la fabricación de muebles. Pasa lo mismo con Trupán, otra localidad de esos parajes repletos de pinos, que es el árbol ocupado para fabricar estas placas. No es de extrañar, en todo caso, que el resto de los chilenos no tengamos idea de la existencia de éstos y numerosos otros pueblos repartidos a lo largo del país, tal cual lo demostró la tragedia del 27 de febrero pasado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los tableros de cholguán, por su ductilidad y menor precio que las maderas tradicionales, además de su utilización en muebles (sobre todo en las partes que no quedan a la vista), son también ocupados en considerables y diversos menesteres, que parten con las tareas escolares. Habría que preguntarle a alguien del grupo Angelini, propietario de varias empresas ligadas a dicho producto maderero, cómo anda este negocio que parece generar buenas entradas monetarias y no pocos conflictos ambientales, laborales y sociales. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sin lugar a dudas, tal como ha sido en otras ocasiones similares, tanto el terremoto como el maremoto de hace tres meses marcaron (y seguirán haciéndolo) nuestra historia presente. Los coletazos del gran sismo, más allá de su natural fuerza destructiva, han dado pie a un debate que está lejos de desaparecer de la escena criolla. Y mientras no se asuma a carta cabal los errores previos y los que se sucedieron después, será imposible no hacer más referencias al trágico evento. La mesa está servida.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El terremoto develó una serie de carencias que las cifras macroeconómicas tenían escondidas. Y así como muchos se sorprendieron con el accionar de la gente que recurrió a prácticas que la información oficialista y casi monopolizada reservaba a países poco desarrollados (siendo Haití el paradigma), tantos otros recién descubrieron que había muchos compatriotas viviendo situaciones más que míseras y que, como señalara un amigo, en muchos aspectos demostró que nuestro Chile tiene una complexión de cartón… o de cholguán, agregaría yo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En las primeras semanas post sismo, más allá de la iniciativa de organizaciones de la civilidad, unas cuantas autoridades edilicias se abocaron a catastrar la magnitud del desastre. Cuadrillas de profesionales, técnicos y funcionarios administrativos recorrían calles y pasajes para tratar de establecer, cartilla en mano, un balance más certero que el otorgado por la pura impresión de la vista. En esta labor contaron con la ayuda no menor de decenas de estudiantes universitarios y secundarios, a la sazón todavía sin clases regulares. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En no pocos de los sectores poniente y sur de la comuna de Santiago, todavía con edificaciones añosas y representativas de estilos constructivos que hablan de un pasado más espacioso y menos urgente, los voluntarios responsables de catastrar (quise colocar catastradores, pero parece que esa palabra no existe y, además, se prestaría para equívocos), digo que esas personas que acometieron la labor de cuantificar los daños en las propiedades se encontraron con varias sorpresas, que a más de alguno dejó con el habla para adentro y a otros, más expresivos, los hizo llorar de pena.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No podían dar crédito a la realidad que los cacheteaba. Claro, señalo yo, cómo no iba a ser de tal modo si buena parte de estos valerosos jóvenes, con tiempo y ganas de ayudar pues el terremoto no los afectó en forma personal, acostumbrados a ver un paisaje en que la precariedad material no existe, reciben a diario informaciones que dan cuenta de un país que ingresa a clubes exclusivos del primer mundo y que inaugura modernas autopistas concesionadas. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y cuál es la novedad que provocó el escozor y las lágrimas de estos nobles muchachos. Que en nuestro querido Santiago del siglo 21, en muchas casas antiguas, de esas amplias y con varias habitaciones, que antaño fueron residencia de algún clan numeroso y adinerado, sus actuales propietarios arriendan cada pieza a un promedio de sesenta mil pesos mensuales… para una familia. O sea, en un espacio bien reducido, si el grupo está constituido por unas cuatro personas, para no andar chocando entre sí deben hacer mejores fintas que las de Messi en el área chica.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Según otro amigo, que participó en esas cuadrillas de encuestadores, en dichos lugares “el espectáculo con el que uno se encuentra es muy dantesco; más dramático de lo que se muestra y más complejo incluso de lo que uno se imagina”. Y agrega, a renglón seguido, que “este tipo de arriendo por piezas es un negocio muy lucrativo, con cero inversión y dinero fresco de retorno rápido”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero lo descrito más arriba no es todo. Sí, hay más todavía. Qué cosa. Pues que algunos de estos arrendatarios extienden la cadena un poco más abajo, subarrendando esas habitaciones, principalmente a la no poca población de inmigrantes, sobre todo de los que se encuentran ilegales en el país, ya que éstos no tienen las herramientas jurídicas para exigir nada. A estas alturas no puedo dejar de evocar a alguna de esas películas del cine italiano de unas décadas atrás, especialmente la que Ettore Scola tituló “Feos, sucios y malos”. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Podrán imaginarse ustedes el hacinamiento, la promiscuidad y los severos problemas higiénicos de familias que viven (si puede llamarse así) a pocas cuadras de la Plaza de Armas de la capital. En un estudio realizado hace pocos años a propósito de la gente que está en la llamada, eufemísticamente, “situación de calle”, alguno de los entrevistados expresó que prefería dormir a la intemperie que en esas pocilgas donde lo menos que se ganaba era la picadura de un chinche.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y cómo lo hacen esos arrendadores para subdividir espacios que antiguamente eran ocupados para dormir, por una o, a lo más, dos personas. Exacto: con planchas de cholguán. Así las improvisadas paredes se pueden desmontar fácilmente si la ocasión lo amerita. Ahí está, una vez más, la gracia de esta madera prensada, de poco espesor y que, por su color café oscuro, impide que en la situación descrita los unos se vean con los otros en la intimidad de la noche. Me dice usted que tal tabiquería no impide escuchar lo que pasa en la “pieza” de los vecinos. Bueno, eso tiene otro precio… que “los reyes del cholguán” no pagarán.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4900729717003570510-6396644113731906252?l=volkeramaury.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/6396644113731906252/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4900729717003570510&amp;postID=6396644113731906252' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/6396644113731906252'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/6396644113731906252'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/2010/06/los-reyes-del-cholguan.html' title='Los reyes del cholguán'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510.post-2511689960541790684</id><published>2010-05-22T12:42:00.000-04:00</published><updated>2010-05-22T12:58:11.669-04:00</updated><title type='text'>Con K… de Kulzcewski</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;A María Cristina Gillmore&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El Consejo de Monumentos Nacionales, en forma unánime, acaba de declarar en la categoría de “Monumento Histórico” a la sede del Colegio de Arquitectos de Chile. El edificio, construido en 1920 y localizado en el número 115 de la Alameda Bernardo O’Higgins de Santiago, es obra del arquitecto Luciano Kulczewski y, según dicho Consejo, representa a “uno de los mejores exponentes del Art Nouveau en Chile”, por lo que la decisión “ratifica el valor patrimonial de un inmueble reconocido y apreciado por la comunidad”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Buena noticia para el patrimonio cultural, pues la determinación mantiene la línea de la agrupación de los arquitectos que, en 1974, ante la inminencia de que el edificio fuera derribado, decidió adquirirlo, restaurarlo y destinarlo a cobijar sus labores gremiales. Lo mismo que no se puede decir de otras obras de Kulczewski, como la que estuvo emplazada en la calle Antonio Bellet de la capital, y que fue demolida por completo en el año 2004.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La resolución del Consejo de Monumentos implica una serie de restricciones a cualquier modificación futura del inmueble que pueda afectar su fisonomía. El problema que reflota, una vez más, es que el nuevo estatus legal no conlleva una partida de recursos que asegure la preservación del edificio. Tal vez nuestros amigos arquitectos no se resientan por ello, pero no ocurre igual cosa la mayoría de las veces. Habrá que seguir discutiendo este tema, de cara a y con la ciudadanía (otro tópico pendiente en la institucionalidad patrimonial de Chile).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sin embargo, más allá de esta decisión que pone en valor una notable construcción de inicios del siglo pasado, interesante sería mencionar una par de cosas sobre el autor de la casona, ese chileno de padre de origen polaco que, obvio, tiene para nosotros un apellido tan difícil de pronunciar y de escribir, y que su colega Cristian Boza definió como “Un monstruo, un titán. Tenía una mano extraordinaria. Todos los planos los dibujaba a mano, en tela y tinta china. Se paseó por todos los estilos imaginados, desde el adams de calle Virginia Opazo hasta el más osado neogótico de la estación del funicular del San Cristóbal”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nacido en 1896 en Temuco, Luciano Kulczewski García estudió arquitectura en la Universidad de Chile. Apenas egresado, incluso antes de ello, se puso a diseñar sus peculiares construcciones en las que predominaron diversos estilos, como señaló Boza, por lo que muchos seguidores de su obra lo ubican en el centro del eclecticismo: Neogótico en su casa del barrio Lastarria; Art Nouveau en la sede del Colegio de Arquitectos; Neoclasicismo adamesco en el conjunto Virginia Opazo (en el barrio República); en fin, una amplia gama de expresiones arquitectónicas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero, más allá de la variedad de modelos, Luciano Kulczewski imprimió un sello absolutamente personal en las edificaciones que diseñó, donde destacan las figuras zoomorfas (las gárgolas), los pilares enanos y la cerrajería, por dar algunos ejemplos. Siempre llama la atención en esas fachadas la rúbrica metálica que identifica al autor.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cualquier desconocedor de la vida de Kulczewski podría pensar en un personaje excesivamente preocupado de resaltar su propia figura. No es así. De hecho, pese a que no pocas de sus creaciones gozan hoy del mismo reconocimiento que acaba de adquirir la casona en que funciona el Colegio de Arquitectos, su nombre todavía no se asocia masivamente al de las grandes personalidades de nuestra historia. Deuda que tenemos pendiente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Dotado de una alta sensibilidad humanista y social, Luciano Kulczewski estuvo en la formación del Partido Socialista de Chile (fue amigo personal de Salvador Allende). Al final de la década de los años 30 del siglo pasado dirigió la campaña presidencial de su antiguo profesor en el Instituto Nacional, Pedro Aguirre Cerda, quien al llegar a la Primera Magistratura lo nombró administrador de la Caja de Seguro Obrero. Desde este cargo diseñó edificios colectivos para trabajadores, como una serie de conjuntos de alta calidad que todavía se pueden apreciar en ciudades nortinas y que siguen la tónica de algunas que construyó varios años antes en Santiago, que ejemplifico en las poblaciones Madrid (cercana a la calle 10 de Julio, en pleno centro) o la de Suboficiales de Caballería, en Ñuñoa.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por lo anteriormente expresado, no extraña que, consultado respecto a sus obras preferidas, Kulczewski mencionara el acceso que diseñó para el funicular del cerro San Cristóbal, ya que “…Los días domingo, cuando ando por ahí y veo en las tardes miles y miles de obreros y de gente que viene bajando del cerro, donde han pasado el día (…) es una de las más grandes satisfacciones que tengo, posiblemente más que cualquier otra satisfacción producida por una situación de orden estético…”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;He ahí este “titán” que, poco a poco, sigue recibiendo los honores que merecen la agraciada estética de sus realizaciones, al igual que su dedicado sentido de dignidad y justicia social. Por ello también son loables el rescate que hizo el Colegio de Arquitectos de una de las obras materiales de Luciano Kulczewski, la decisión del Consejo de Monumentos de protegerla legalmente y, de forma muy especial, el tesón que puso la arquitecta María Cristina Gillmore -antes de fallecer- para acopiar junto a otros colegas suyos los antecedentes pertinentes que redundaron en esta declaratoria.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4900729717003570510-2511689960541790684?l=volkeramaury.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/2511689960541790684/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4900729717003570510&amp;postID=2511689960541790684' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/2511689960541790684'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/2511689960541790684'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/2010/05/con-k-de-kulzcewski.html' title='Con K… de Kulzcewski'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510.post-8192374974025957083</id><published>2010-04-14T03:28:00.000-04:00</published><updated>2010-04-14T03:28:56.114-04:00</updated><title type='text'>Extranjeros en sismos chilenos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La noche del 27 de febrero pasado estaba previsto que finalizara la versión 2010 del Festival de Viña del Mar. Ya lo sabemos: el terremoto de la madrugada de ese sábado lo impidió. Lo que no pudo evitar el sismo es que Ricardo Arjona alcanzara a actuar en la jornada anterior (ojo: no estoy diciendo que habría sido mejor que el artista no cantara). Luego del enorme susto, el guatemalteco logró una autorización para salir desde Chile el mismo día sábado; no tuvo interés en observar la magnitud y consecuencias del desastre, ni menos correr el riesgo de pasar por otra experiencia similar. Algo parecido a lo que hizo el equipo sueco de Copa Davis, cuando se aprestaba a jugar en Chile en marzo de 1985.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Quienes viven en lugares ajenos a esta cotidianeidad telúrica pueden sentir pánico ante la sola insinuación de que podrían experimentarla al visitar nuestro país. Puede ser. Pero otros, tal vez haciendo “tripas corazón”, quizás no duden en asumir una actitud de interés científico o histórico si llegan a vivir la situación. Tres ejemplos sirven para ilustrar lo que digo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desde abril de 1822 se encontraba en nuestro país, recientemente viuda, la inglesa María Graham. Residió en Valparaíso hasta su partida, en enero de 1823, y entremedio tuvo tiempo para darse una larga vuelta por Santiago. Invitada por su connacional Thomas Cochrane, el 19 de noviembre estaba de visita en la casa que su anfitrión tenía en Quintero. Ese día, poco después de las diez de la noche, el país fue azotado por un fuerte terremoto, de 8,5 grados Richter, cuyo epicentro se localizó en Valparaíso.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Gracias a que Graham escribía un diario de vida que luego fue publicado, tenemos un importante registro de lo que pudo vivir y observar aquella vez, misma ocasión en que a pocos kilómetros Bernardo O’Higgins fue salvado por un lugarteniente de morir aplastado por un muro. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La viajera inglesa anotó en el “Diario de mi residencia en Chile en el año 1822” que “… a las diez y cuarto sentimos un violento movimiento, acompañado de un sonido como el de la explosión de una mina (…) hasta que la vibración fue aumentando, las chimeneas se cayeron y vi las paredes de la casa partirse (…) al oír la caída de la pared detrás de nosotros, saltamos la pequeña plataforma hacia el suelo, instante en que el movimiento de la tierra cambió de una rápida vibración a un movimiento como el de un barco en el mar (…). La sacudida duró tres minutos (…). Jamás olvidaré la horrible sensación de aquella noche. Todas las otras convulsiones de la naturaleza nos dan la idea de que podemos hacer algo para evitar o mitigar el peligro, pero no hay refugio o escape de un temblor”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Varias réplicas del sismo registró la hábil pluma de la viuda inglesa, con no pocos datos importantes de las noticias que recibió de otros lares. Sin embargo, llama la atención la actitud de Graham quien, al entrar a la casa momentos después del primer movimiento, percibió que los muebles tenían una disposición extraña y lo anotó así: “… sin embargo, el desorden, o más bien los muebles fuera de lugar, eran impactantes, y luego me pareció que un patrón regía la ubicación de todas las cosas (…) observé los muebles de cada habitación y descubrí que todos apuntaban en la misma dirección. Esta mañana saqué mi compás y supe que la dirección era noroeste y sureste”. Más todavía: recostada en un colchón sobre el suelo, María Graham se dio a la tarea de contar, reloj en mano, la duración y cantidad de réplicas del sismo mayor.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Casi dos meses después, Graham abandonó el país rumbo a Brasil, acompañando a su amigo Cochrane, más que por el temor a los temblores, debido a los acontecimientos políticos que terminaron con la abdicación de O’Higgins a su cargo de Director Supremo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pocos años más tarde, en 1835, otro ilustre visitante inglés se encontraba en suelo chileno, en Valdivia para ser más exactos, cuando a las 11 y media de la mañana del 20 de febrero, con epicentro en Concepción, un fuerte terremoto sacudió al país. Charles Darwin, el científico padre de la Teoría de la Evolución de las Especies, en su “Viaje de un naturalista alrededor del mundo”, escribió lo siguiente: “Me encontraba en la costa y me había tendido a la sombra, en un bosque, para descansar un poco. El terremoto empezó de pronto y duró dos minutos. Pero a mi compañero y a mí ese tiempo nos pareció mucho más largo. El movimiento del suelo era muy perceptible y, al parecer, las ondulaciones provenían del Este; otras personas sostienen que provenían del Sudoeste: lo cual prueba cuán difícil es en ocasiones determinar la dirección de las vibraciones”, agregando más adelante, igual que Graham en su oportunidad, que el movimiento se parecía al de un barco en medio de las olas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Reflexiona Darwin luego sobre las implicaciones de un sismo de esta naturaleza: “Un terremoto trastrueca en un instante las más firmes ideas; la tierra, el emblema mismo de la solidez, ha temblado bajo nuestros pies como una costra muy delgada puesta sobre un fluido; un espacio de un segundo ha bastado para despertar en la imaginación un extraño sentimiento de inseguridad que horas de reflexión no hubieran podido producir”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No amedrenta, empero, al científico inglés este sismo que tuvo una intensidad de 8,5 grados Richter. Preocupado de una tarea y un propósito mayor, en los siguientes días al terremoto, Darwin viajó hasta la zona del epicentro en Concepción y pudo advertir in situ las consecuencias del mismo, así como hacer observaciones y mediciones que le servirían después en la elaboración de sus teorías. Y para ello se sirve, incluso, de ideas tan paganas como lo que escribió así en su libro citado: “Las clases inferiores, en Talcahuano, estaban persuadidas de que el terremoto provenía de que las ancianas indias que habían sufrido algún ultraje dos años antes, habían cerrado el volcán de Antuco. Esta explicación, por ridícula que pueda ser, no deja de ser curiosa: prueba, en efecto, que la experiencia enseña a esos ignorantes que existe una relación entre la cesación de los fenómenos volcánicos y el terremoto”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Recién en julio de ese mismo 1835 Darwin abandonó el territorio chileno, en dirección norte, seguramente satisfecho de haber presenciado y vivido el sismo de Concepción y, un mes antes, la erupción del volcán Osorno. Tampoco fue el miedo el que lo alejó de estos pagos, sino la inquietud por comprender mejor al hombre y su entorno. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mucho tiempo después, en 1985, Chile sufre otro terremoto. De hecho, me acuerdo perfectamente. Epicentro frente a las costas de San Antonio y 7,8 grados de intensidad. El país vivía bajo dictadura y, por lo mismo, numerosos periodistas e investigadores querían registrar esa situación, tal como lo hizo el australiano David Bradbury con una realización que llamó “Chile: ¿hasta cuándo?” y que posteriormente postuló a un Óscar en la categoría de documentales. No tengo testimonios escritos del episodio, pero recuerdo lo que vi editado. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ya se iban del país, el director y su equipo, cuando el 3 de marzo se produjo el terremoto de marras que, en vez de ahuyentarlos, les entregó excusas y motivos para permanecer un tiempo más. Ello les permitió conocer y documentar entretelones de cuando Manuel Guerrero, Santiago Nattino y José Manuel Parada fueron degollados, a fines de ese mes. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nuevamente tenemos otro ejemplo de ciudadanos extranjeros desacostumbrados a estas experiencias telúricas, que no se dejaron intimidar por el bramido de la tierra y decidieron quedarse pese al peligro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No fue lo que hizo, en su total derecho, Ricardo Arjona. Si hubiese actuado en contrario, quién sabe, tal vez se habría inspirado para componer una gran canción o sus fans locales le estarían agradecidos por la solidaridad… o Fito Páez se habría cuidado de echarle la bronca.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4900729717003570510-8192374974025957083?l=volkeramaury.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/8192374974025957083/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4900729717003570510&amp;postID=8192374974025957083' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/8192374974025957083'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/8192374974025957083'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/2010/04/extranjeros-en-sismos-chilenos.html' title='Extranjeros en sismos chilenos'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510.post-2615274543094553369</id><published>2010-04-09T08:55:00.000-04:00</published><updated>2010-04-09T08:55:59.888-04:00</updated><title type='text'>La justa ciudad</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tras el reciente terremoto, interrogado por un periodista sobre los daños en la comuna que dirige, el alcalde de Maipú, Alberto Undurraga, señaló que “Aquí hay algo de la ciudad no justa. Hay que mejorar el marco legal para que la ciudad sea justa…”. Se refería esta autoridad al distinto estándar de seguridad con que una misma empresa inmobiliaria construye edificios según el sector socio económico de que se trate. No hablaba Undurraga de cánones estéticos o estilos arquitectónicos sino, reitero, de seguridad. Y lo mismo decía respecto a obras públicas y privadas. La ciudad no es justa.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En rigor, hay quienes van un poco (o mucho) más allá y señalan sin ambages que la vida no es justa. Sin embargo, quiero centrarme en la acusación del alcalde y hacerme eco de ciertas ideas que se direccionan hacia la ciudad justa. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ejemplos que abunden en lo expresado por Undurraga sobran. En Santiago, basta con dar una mirada por la conformación y entorno de las plazas públicas y percibir, como nos lo hizo notar una vez un profesor de Geografía, que los habitantes que menos espacio privado y menos patio tienen, disponen a su vez de las peores plazas y áreas verdes. O, quizás, hay que mirar y comparar la estructura y diseño de los puentes construidos en los últimos veinte años sobre el Mapocho. O, tal vez, recorrer la circunvalación Américo Vespucio, como lo propuso de forma tragicómica Payo Grondona en una canción. Bueno, está claro que el alcalde de Maipú (ni mucho menos yo, por cierto) está descubriendo la pólvora.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Agrego otra característica a lo ya señalado. Las ciudades actuales, las modernas y enormes como Santiago, están fragmentadas, divididas (pulverizadas, dirán algunos). Esta atomización no sólo tiene que ver con el surgimiento de varios centros que complementan o compiten con el original o del casco histórico. También está relacionada con la fragmentación socioeconómica que no se puede simular y que, con el reciente terremoto, en Chile quedó impúdicamente al desnudo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En un artículo de 2004, los investigadores Alfredo Rodríguez y Lucy Winchester apuntan que nuestra capital sufre de una “aguda segregación socioeconómica (…) que se ve replicada también en la infraestructura básica y los servicios públicos”; que está “fragmentada por el temor, que repliega a los habitantes a sus dominios particulares”; y que, por último, “Santiago es una ciudad fragmentada política y administrativamente (…) sin una instancia gubernamental cuya área de responsabilidad sea la ciudad en su conjunto”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De las condiciones anotadas resultan una serie de fenómenos colaterales que, entre otros y a mi modo de ver, se expresan en el desamparo, la enajenación, la delincuencia, la agresividad. Y frente a la constatación de esta realidad, más allá del lamento, ¿qué hacer? &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En tanto creación humana, cultural, la ciudad es un espacio que construimos para (bien) vivirla y con-vivirla. No nos puede resultar ajena y, menos, antagónica. Por ello debemos dotarla de sentido, para todos y cada uno de los que la residimos y transitamos, y apertrecharla de entornos protectores, partiendo desde lo más básico, pues no se quiere lo que no se conoce.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En esta línea, apuntar a que los niños, desde sus colegios y hogares, se familiaricen con su entorno, con su ciudad, es el puntapié inicial. Las calles y los espacios públicos deben ser reconocidos desde los primeros años de vida y, por supuesto, los adultos tenemos esa responsabilidad. La urbe tiene que constituirse, como indica el especialista español Jaume Trilla, en el contexto, en el vehículo y en el contenido en que se educa. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Partiendo desde ahí, con un sentido pedagógico muy práctico, sumando y enlazando las ya varias iniciativas que invitan a los habitantes a recorrer sus ciudades, comenzaremos a revertir este proceso de fragmentación y desencuentro, haremos que el espacio que nos cobija sea aprendido y, sobre todo, aprehendido.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esa es la apuesta que han realizado varias ciudades en el mundo (cuatro de Chile: Los Ángeles, Purranque, Vallenar y Frutillar), al constituir la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras. En un fragmento de su Carta inicial, del año 1990, expresan que “las ciudades de todos los países deben actuar, desde su dimensión local, como plataformas de experimentación y consolidación de una ciudadanía democrática plena, promotoras de una convivencia pacífica mediante la formación en valores éticos y cívicos, el respeto a la pluralidad de las diversas formas posibles de gobierno y el estímulo de unos mecanismos representativos y participativos de calidad”. Hacia allá apunta la idea de educar en, para y por la ciudad y la ciudadanía.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cierto. Aunque no basta. El alcalde de Maipú sugiere reformas legales, a fin de lograr una ciudad justa. Y ahí entramos de lleno a un terreno que tiene que ver con las políticas y los intereses económicos y diversos de quienes actuamos en el espacio urbano. Pero en la misma medida que acojamos la propuesta pedagógica señalada más arriba, también enfilaremos rumbo hacia lograr ciudadanos más comprometidos, habitantes más activos e interesados en definir el tipo de ciudad que quieren. Y no me cabe duda que la apuesta será, como lo dijo en la entrevista Alberto Undurraga, por una ciudad más justa, una ciudad inclusiva.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4900729717003570510-2615274543094553369?l=volkeramaury.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/2615274543094553369/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4900729717003570510&amp;postID=2615274543094553369' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/2615274543094553369'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/2615274543094553369'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/2010/04/la-justa-ciudad.html' title='La justa ciudad'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510.post-2087280500837368922</id><published>2010-02-12T09:38:00.000-03:00</published><updated>2010-02-12T09:40:19.541-03:00</updated><title type='text'>12 de febrero: cuádruple aniversario…</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cada 12 de febrero, la ceremonia más importante que se lleva a cabo en nuestro país tiene que ver con la conmemoración de la fundación de Santiago, en 1541. En la Plaza de Armas de la capital, a los pies de la estatua ecuestre que recuerda a Pedro de Valdivia, las autoridades edilicias y la comunidad española residente son los principales protagonistas de la fiesta que celebra este acontecimiento. Pero no es la única efeméride ocurrida el mismo día. Y, tal vez, tampoco la más trascendental en la historia de Chile.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En 1817, cuando el país estaba todavía bajo la tutela española, encabezada por Casimiro Marcó del Pont, en el período que llamamos de la Reconquista y que se había iniciado con el desastre militar de Rancagua en 1814, también un 12 de febrero tuvo lugar la Batalla de Chacabuco, pocos kilómetros al norte de Santiago. En ese episodio, las tropas dirigidas por José de San Martín y Bernardo O’Higgins lograron un sonado triunfo sobre las fuerzas realistas y el ejército libertador pudo entrar a la capital a tomar las riendas del país, avanzando por la llamada Cañadilla (antes, Camino de Chile) y que desde entonces se denomina avenida Independencia. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un tercer acontecimiento ocurrido el 12 de febrero, ahora de 1818, está íntimamente ligado al hecho anterior. Y no por casualidad. Las autoridades de la Patria Nueva, encabezadas por Bernardo O’Higgins que dirigía maniobras militares en el sur del país, apremiadas por el arribo de una expedición española que venía a contrarrestar a las fuerzas patriotas y por la necesidad de ser reconocidas internacionalmente, a fines de 1817 acordaron efectuar una formal declaración de la independencia nacional. Para esos efectos, convocaron a un plebiscito en las principales ciudades, en que los habitantes manifestaran por escrito su apoyo al proceso emancipador. Logrado el propósito, aunque hay versiones fundadas de que el primer documento que consagró la independencia lo firmó en Concepción el propio O’Higgins, la ceremonia oficial en que se juró el acta que consagraba a Chile como país soberano se efectuó el 12 de febrero de 1818, justamente ese día, a fin de conmemorar un año del triunfo en Chacabuco.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En Santiago, las fiestas por el juramento de la Independencia Nacional comenzaron en la tarde del 11 de febrero, con lanzamiento de salvas de cañón desde el cerro Santa Lucía. A las nueve de la mañana del día 12, el Director Supremo Delegado, Luis de la Cruz, y el General en Jefe del Ejército de Chile, José de San Martín, presidieron la solemne ceremonia que, una vez más en la Plaza de Armas, selló por escrito la emancipación nacional. Por su parte, el Director Supremo titular, Bernardo O’Higgins, encabezó el mismo evento, pero en la ciudad de Talca.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sin duda que la jura de la independencia nacional es la efeméride más trascendental que debiéramos recordar cada 12 de febrero. Incluso, hay quienes sostienen que, por lo mismo, es en esta fecha, y no el 18 de septiembre, que los chilenos tendríamos que celebrar las fiestas patrias. Puede ser. Pero será difícil cambiar una tradición que se inició en la época de José Miguel Carrera.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A la fundación de Santiago, al triunfo de los patriotas en Chacabuco y al juramento de la independencia nacional, todos acontecimientos ocurridos un 12 de febrero, hay que sumar un cuarto hecho datado el mismo día, pero en 1812.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En efecto, principalmente los periodistas recuerdan cada 13 de febrero la fecha en que circuló por primera vez la Aurora de Chile. Debido a ello, se instituyó en nuestro país el Día de la Prensa. Sin embargo, el historiador nacional José Toribio Medina, en el prólogo al libro del estadounidense Samuel Burr Johnston, “Cartas de un Tipógrafo Yanqui”, al dar cuenta de la labor del norteamericano en nuestro país y al comentar el inicio de la circulación del primer diario nacional, expresa que “Adviértase que ese prospecto (de la Aurora de Chile) carece de fecha; pero, pues, el número primero del periódico lleva la del 13 de febrero, es de creer que apareciera el día anterior, con lo cual tendremos que en el 12 de febrero debe conmemorarse en Chile el cuádruple aniversario de la aparición del primer periódico –de la imprenta, podría decirse- de la fundación de Santiago, de la batalla de Chacabuco y de la declaración de la Independencia”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el mencionado prospecto de la Aurora de Chile, Camilo Henríquez, junto con destacar algunos de los acontecimientos más importantes que ocurrían en ese momento en el país, señala que “Está ya en nuestro poder, el grande, el precioso instrumento de la ilustración universal: la imprenta. Los sanos principios, el conocimiento de nuestros eternos derechos, las verdades sólidas y útiles van a difundirse entre todas las clases del Estado. Todos sus Pueblos van a consolarse con la frecuente noticia de las providencias paternales y de las miras liberales y patrióticas de un Gobierno benéfico, probo, infatigable y regenerador”. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No estaría mal en estos días, creo, a propósito de las palabras y obra de Camilo Henríquez, debatir acerca del rol de la prensa y de los medios de comunicación en general, tal como ya se ha hecho notar en algunos foros, pensando no sólo en la necesidad de que los ciudadanos sean enterados oportunamente de los acontecimientos más importantes, sino también en la calidad y pluralidad de la información que se les hace llegar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Así pues, a las consabidas efemérides que se celebran cada 12 de febrero, siguiendo al historiador Medina, en nuestro país también debiéramos conmemorar en dicho día el inicio de la prensa. Vaya fiesta nacional, multiplicada por cuatro. Por tanto, no sería inoportuno que en los principales recintos públicos de Chile, en especial en los de Santiago, junto al recuerdo de las figuras de Valdivia, de O’Higgins y de San Martín, se destaquen las de Henríquez y de Carrera, y las de todos aquellos que apostaron por un país digno, libre, informado e ilustrado.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4900729717003570510-2087280500837368922?l=volkeramaury.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/2087280500837368922/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4900729717003570510&amp;postID=2087280500837368922' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/2087280500837368922'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/2087280500837368922'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/2010/02/12-de-febrero-cuadruple-aniversario.html' title='12 de febrero: cuádruple aniversario…'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510.post-4754925974475590161</id><published>2010-01-21T12:34:00.005-03:00</published><updated>2010-11-30T01:58:11.794-03:00</updated><title type='text'>Patrimonio de exportación</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En la página web del Servicio Nacional de Aduanas (www.aduanas.cl) se puede revisar una gran cantidad de estadísticas sobre el comercio exterior de Chile. Para un ignaro, como yo, aquellas cifras y denominaciones son como para marearse, por lo que sólo haré unos mínimos alcances de lo que al pasar (al voleo) pude inferir de algunos datos que espero no haber interpretado mal.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En primer lugar, que las exportaciones de Chile al resto del mundo, entre enero y diciembre de 2009, sumaron un total de 49.938,2 millones de dólares (para los curiosos, en el mismo período las importaciones totalizaron 38.826,1 millones de la moneda estadounidense). Si comparamos con el monto total de lo exportado durante el 2008 (69.095,3 millones de dólares) podremos señalar que en el año que acaba de finalizar la venta de productos chilenos al extranjero perdió alrededor de un 28 por ciento: ¿la crisis que le llaman? &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En segundo lugar, cómo no, los datos muestran que los mayores ingresos de la exportación se generan por la venta de cobre y sus derivados: poco menos de la mitad del total.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En tercer lugar, la variedad de productos que se exportan desde Chile resulta asombrosa para quien no está acostumbrado a mirar dichas estadísticas. A los consabidos metales, vinos, uvas, salmones, merluzas, manzanas, etc., se agregan, por ejemplo, despojos de animales, goma base para la fabricación de chicle, carraghenina (les dejo como tarea averiguar de qué se trata este producto de nombre tan raro), el cuestionado aspartame, calzones, preservativos y parches curita. ¿Quién lo diría, no?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por último, alcancé a percibir que las ventas de libros al exterior en el 2009, en su conjunto, alcanzan un ingreso por algo así como 4 millones 25 mil dólares. Es decir, poco menos de un tercio que el valor de las importaciones de estos mismos productos, para el mismo período (11 millones 420 mil dólares). En este sentido, y ya que no me detuve a revisar otros productos exportados que cupieran bajo el alero de lo que genéricamente llamamos y entendemos por cultura, parece que este rubro tiene poca incidencia en las cifras (macro) económicas. Y eso seguramente siempre ha sido, es y será así. No sólo en Chile. Y, tal vez, no debería preocuparnos mucho, pues la cultura tiene una tremenda dimensión intangible en lo inmediato y transita por rieles distintos a las materias primas, las manufacturas y esas cosas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Distinta situación ocurre cuando analizamos aquellos elementos culturales que reconocemos como propios y que nos lo agradecen en Sudáfrica, tanto como en Australia, Francia o Canadá. Tengo la sospecha que se podría hacer un no despreciable listado con creaciones autóctonas que han traspasado nuestras difíciles fronteras físicas al revisar canciones, poemas, novelas, pinturas, dichos populares, comidas o, incluso, palabras. A propósito de vocablos, una anécdota. Al final de una entrevista televisiva, al chileno Roberto Matta le piden que se despida de sus compatriotas pronunciando algunas palabras; qué dijo el singular artista: “poto”. ¿Será este término, con el sentido y uso que le damos en Chile, uno de aquellos productos culturales de exportación?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sin duda, en nuestras tierras han nacido creadores y artistas que nos han hecho reconocibles en el resto del mundo. Entre otros, el propio Matta, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Violeta Parra, Osmán Pérez Freire, Víctor Jara y muchos más ocupan un sitial de honor en este aspecto. Y nunca les estaremos lo suficientemente agradecidos. Es cosa de escuchar “Te recuerdo Amanda” en sueco o de ver un video de los famosos tres tenores (Pavarotti, Carreras y Domingo) cantando el “Ay ay ay” para comprender lo que señalo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sin embargo, hay productos culturales originarios de Chile que, pese a las comunicaciones globalizadas de hoy, no hemos dimensionado como corresponde porque simplemente desconocemos las alturas a las que han llegado. Constituyen parte de nuestro patrimonio inmaterial que nos identifica ante el mundo y que es valorado en las más alejadas latitudes. Incluso, nos podemos sorprender al observar o escuchar a reconocidos personajes que lo recrean, bien allende Los Andes, como en el entorno del Mar Mediterráneo, por ejemplo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Italia, desde siempre creo, es reconocida como una tierra en que el canto (y el del bueno) ha tenido creadores y cultores de excepción. Tanto en la música llamada docta como en la popular. En este último ámbito, quienes tenemos algunas décadas de vida (ni tanto tampoco, eh), recordamos incluso toda esa avalancha que tuvo en el Festival de San Remo su más extraordinario fomento. En ese certamen, en las décadas de los sesenta y setenta, cada año se presentaban diez o más canciones y todas se transformaban en éxitos. Lo mismo ocurría con los cantantes, fueran hombres o mujeres. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pues bien. Precisamente al despuntar los años setenta, en Italia se hizo reconocido en forma masiva un artista llamado Claudio Baglioni. Tanto, que su sello discográfico le pidió que grabara algunos temas de San Remo para que adquirieran mayor difusión y fama (y se vendieran más, por supuesto). Así tuvimos la oportunidad de escuchar, también en español, a este romano de nacimiento con una canción que muchos deben recordar: “No quiero enamorarme más”. Baglioni, que es toda una institución musical en Italia, también se (nos) ha dado el placer de recrear grandes temas de otros autores, como ocurre con “A salty dog”, una de las agradables composiciones del grupo inglés Procol Harum. Pero no es el único ejemplo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En efecto. He tenido la oportunidad de ver un extracto de la televisión italiana, de algunos años atrás, en que Claudio Baglioni, con mucha emoción y acompañado de, en ese entonces, un Inti Illimani no separado (oh, paradoja), interpreta “El pueblo unido jamás será vencido”, del músico chileno Sergio Ortega. A quienes tengan la posibilidad de observar y escuchar el video que indico (subido a youtube por el usuario “toysoft”, a quien agradezco), les dejo el link respectivo:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="EN-US" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, &amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt; mso-ansi-language: EN-US; mso-bidi-font-size: 11.0pt; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-fareast-language: EN-US;"&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=ymlpnitQmYo"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="mso-ansi-language: ES-CL;"&gt;&lt;span style="color: purple;"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=ymlpnitQmYo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="EN-US" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, &amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt; mso-ansi-language: EN-US; mso-bidi-font-size: 11.0pt; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-fareast-language: EN-US;"&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ymlpnitQmYo?fs=1&amp;amp;hl=es_ES"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/ymlpnitQmYo?fs=1&amp;amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hace unos meses, un amigo con el que llevamos adelante iniciativas patrimoniales, Luciano Ojeda, escribió sobre un descubrimiento que hizo de una hermosa obra: “The People United Will Never Be Defeated, 36 Variations on a Chilean Song”, del compositor norteamericano Frederic Anthony Rzewski. Ya en el título se reconoce su origen por estos lares. Se trata, ni más ni menos, de una variación para piano de la misma canción de Sergio Ortega que canta Baglioni y que se puede escuchar en Italia, México, España o Alemania: “El pueblo unido jamás será vencido”. He ahí, pues, uno de esos ejemplos de creación que, con indiscutible tinte y paternidad de un connacional, viajan y nos hacen reconocidos en el mundo. Son lo que llamo patrimonio de exportación.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por estos días, en Chile, tal vez algunos sientan añoranza o rabia o pena al mirar el video que sugerí. No lo discuto y no es mi intención deprimir a nadie. Tampoco deseo abrir heridas ni nada de eso. Sólo pongo el acento en un hecho: hay creaciones culturales, con clara impronta local, que han trascendido nuestras fronteras, que van más allá de las clásicas referencias que solemos hacer a los artistas nacionales más conocidos, que han pasado a formar parte del inventario patrimonial de la humanidad (o buena parte de ella). Así, a Neruda, Mistral, Violeta o Valparaíso, también debemos unir estas obras que son interpretadas en los lugares más disímiles del mundo y que nos hacen, sobre todo en estos tiempos, reconocibles ante otros ojos, otros oídos, otras sensibilidades.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ya lo indicaba más arriba. Hay productos (si pueden llamarse así) que no estarán nunca en una lista de aduanas. No sumarán ni restarán números en una balanza comercial (salvo en la cantidad de placas que crucen las fronteras o de actuaciones de algún artista en el extranjero). No. Pero, por su mismo carácter inmaterial, por su condición de alimentador del espíritu o de las esperanzas, estas creaciones culturales intangibles, que llegan y son acogidas por tan vasto público en el mundo, también forman parte de nuestras exportaciones. Y vaya que se agradece.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4900729717003570510-4754925974475590161?l=volkeramaury.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/4754925974475590161/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4900729717003570510&amp;postID=4754925974475590161' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/4754925974475590161'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/4754925974475590161'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/2010/01/patrimonio-de-exportacion.html' title='Patrimonio de exportación'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510.post-753459004414293083</id><published>2009-12-21T09:12:00.000-03:00</published><updated>2009-12-21T09:51:20.536-03:00</updated><title type='text'>Martín Rivas: ciudad, literatura y… teleseries</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/Sy9nhArACxI/AAAAAAAAAOc/kzDjUD46viE/s1600-h/junio_5+006.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5417662693563697938" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/Sy9nhArACxI/AAAAAAAAAOc/kzDjUD46viE/s320/junio_5+006.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Pila de Orsolino, Plaza de Armas de Santiago&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con bombos y platillos, en la denominada guerra de las teleseries que sostienen desde hace años los canales de televisión abierta, el área dramática del “canal de todos los chilenos” ya anunció que abrirá la temporada del 2010, la del Bicentenario, con una nueva versión del clásico Martín Rivas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos adelantos hablan de ciertos cambios en la historia original, como la presencia de un abuelo de Leonor Encina (la niña rica y veleidosa) y el arribo a bordo de un buque, desde el norte copiapino, del protagonista principal (el joven pobre, pero honrado). Adaptaciones que no debieran afectar el sentido final de la obra de Alberto Blest Gana, considerada la primera novela chilena, y a la que su autor le agregó el apellido de “costumbres político-sociales”. En lo particular, mientras la modificación en el guión no sea de fondo y promueva el interés de las generaciones más jóvenes por acercarse a la literatura, me parece legítima la apuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien muchos han caracterizado la temática de fondo de la novela como la historia del triunfo del esfuerzo personal y una muy buena muestra de la sociedad santiaguina de mediados del siglo XIX, no puedo dejar de traer a colación un escrito de Agustín Squella en que comenta un contrapunto que hace Darío Oses entre las figuras de Francisco Bilbao (personaje real que no aparece en la novela y uno de los líderes de la Revolución de 1851) y la de Martín Rivas (personaje de ficción por cierto, que se une a las huestes de la “Sociedad de la Igualdad” en esa asonada liberal). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que Squella señala en ese artículo es que el personaje real (Bilbao, muerto en el exilio) representa, en el Chile de hoy, a quienes viven y actúan en consecuencia con sus principios y valores; en cambio, el ficticio (Martín Rivas, que de revolucionario en el inicio, termina acomodado en el seno de la elitista aristocracia) encarna en nuestros tiempos “esa alma nacional pacata, temerosa y débil (…) que explica también que el liberalismo continúe siendo visto aquí no sólo como una planta exótica, sino tóxica, y que se lo invoque únicamente para eludir la regulación de los negocios y evitar el pago de los impuestos”. Más claro, echarle agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin. Desde que apareció en 1862, Martín Rivas se transformó en un éxito literario y, con el tiempo, sigue siendo lectura recurrente en las aulas del país. En lo personal, siento aprecio por la narración, pues cuando la leí en mi adolescencia y, con el curso, nos llevaron al Teatro Nacional a verla, embelesados espinillentos, admirados de la presencia de la blonda Cecilia Cucurella interpretando a Leonor, nos dimos a la tarea de montar la obra de marras en las tablas del colegio… bueno, no era de madera precisamente el escenario del quintanormalino liceo 19.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no poco de interesante tiene esta novela, que será recreada por tercera vez en la emisora estatal. Recién daba sus primeros pasos el canal nacional (el 7, en los televisores de las antiguas perillas) y cuando era necesario producir programas que fueran reconocidos como propios, hacia 1970, Alejandro Perucci, Silvia Santelices y Anita Klesky fueron los actores que encarnaron a los personajes principales. Nueve años más tarde (apenas nueve años, pero ¡qué distancia enorme entre esos dos Chile!), Alejandro Cohen, Sonia Viveros y Patricio Achurra se encargaron de protagonizar nuevamente en televisión la creación de Blest Gana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ahí que a las puertas del 2010, es digno de elogio que el sempiterno Martín Rivas sea traído de vuelta a la pantalla chica, a recordarnos las ideas y formas de obrar de la sociedad chilena decimonónica, en otro esfuerzo por rescatar el patrimonio cultural de nuestro país. Entre otras cosas, también es loable porque la novela nos permite reconocer una parte del “Santiago que se fue”, como diría el maestro Oreste Plath.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto, Martín Rivas transcurre casi íntegramente en la ciudad capital. De hecho, se inicia con el relato de la llegada a Santiago del joven provinciano, que viene a estudiar leyes y es alojado por el aristócrata y usurero Dámaso Encina; y finaliza con la imagen de Martín paseando por la Alameda de las Delicias, del brazo y el amor de la otrora caprichosa Leonor, tal cual solían hacer muchos jóvenes en la principal vitrina pública de ese entonces, demostrado en algunos atardeceres pintados por Alberto Orrego Luco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, además, en la novela es posible reconocer otros hitos capitalinos, que hace 150 años se enmarcaban en lo que Vicuña Mackenna llamó “la ciudad propia” y que referenciaban el devenir pausado de esos tiempos de carrozas y caballos, de calles empedradas y de tardes extremadamente largas. Por ejemplo, la Plaza de Armas es descrita por Blest Gana así: “En 1850, la pila de la plaza no estaba rodeada de un hermoso jardín como en el día (de hoy: 1862), ni presentaba al transeúnte que se detenía a mirarla más asiento que su borde de losa, ocupado siempre en la noche por gente del pueblo. Entre estos se veían corrillos de oficiales de zapatería, que ofrecían un par de botines o de botas a todo el que por allí pasaba a esas horas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el texto recién citado se distingue la plaza que sigue marcando el centro de la ciudad, con adornos y usos distintos al actual, pero la misma fuente de agua que admiramos hoy, la llamada también “Pila de los lagartos”, obra del escultor italiano Francisco Orsolino, que homenajea a la independencia americana. He ahí una marca de antaño, un hito urbano, que nos permite vincularnos con nuestra historia, a través de las páginas de una ficción literaria. Buena excusa para que Martín Rivas sea solicitada a sus estudiantes por los profesores de Lenguaje y también por los de Historia y los de Arte. O para que los guías de turismo, cuando hablan a los turistas en la Plaza de Armas, le agreguen algo de enjundia a su discurso archi repetido sobre la fundación de Santiago y la Catedral y el Museo y el Cabildo y el Portal (si es que) y un poco de rápido etcétera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por cierto que hay más vínculos entre ciudad e historia en la obra de Blest Gana. Como por ejemplo en la descripción de los “picholeos” (juergas) en las casa de medio pelo, adonde llegan casi todos los personajes de la novela, partiendo por su protagonista principal y su idealista -y desafortunado- amigo Rafael San Luis (que no deja de evocarnos a los héroes reales e imaginados del Romanticismo, como al mismísimo Francisco Bilbao). Ya sólo por eso es valorable que Martín Rivas siga estando presente en el teatro y en las teleseries.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agrego algo más. Es cierto que la ciudad que retrata Alberto Blest Gana, en gran medida, es la misma que todavía conservaba un aire colonial, con todas sus proyecciones en las relaciones sociales y con espacios y costumbres claramente diferenciados para los de arriba y los de abajo. Pero también muestra cómo en el 1850 ambos segmentos de la sociedad chilena se topan, se cruzan miradas y palabras y no se reconocen sólo al verse en una lejana pantalla televisiva, como suele ocurrir hoy en día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no es mentira que, tal como se presenta en la novela, para la aristocracia de entonces (y el autor es reconocible, aunque díscolo, en ese estrato), los que no pertenecen a sus filas son vistos como un mero aderezo, muchas veces incómodo, de sus vidas. Sin embargo, insisto, en Martín Rivas no se esconde tal situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque precisamente esta novela nos permite adentrarnos, a través de una historia inventada, en un tiempo y lugar que sabemos real, que conoció de grandezas y pequeñeces, de personas acomodaticias y otras consecuentes, de una ciudad que vivía en el salón, en el cuartucho, en la plaza y en la calle, es que reitero mi agrado de que sea presentada Martín Rivas, una vez más, en forma masiva a las nuevas generaciones. Tal vez, dijo el goloso, no estaría de sobra que más libretistas intentaran lo mismo con “La sangre y la esperanza” o “Casa Grande”, por mencionar un par de ejemplos de novelas urbanas que, dentro del contexto de la parrilla programática de los canales nacionales, bien valdrían una apuesta como la que se hace con Blest Gana.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4900729717003570510-753459004414293083?l=volkeramaury.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/753459004414293083/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4900729717003570510&amp;postID=753459004414293083' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/753459004414293083'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/753459004414293083'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/2009/12/martin-rivas-ciudad-literatura-y.html' title='Martín Rivas: ciudad, literatura y… teleseries'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/Sy9nhArACxI/AAAAAAAAAOc/kzDjUD46viE/s72-c/junio_5+006.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510.post-7813980622099652774</id><published>2009-10-29T09:00:00.000-03:00</published><updated>2009-10-29T09:02:21.614-03:00</updated><title type='text'>No hay mal que dure cien años… ni deuda que no se pague…</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No he visto el comentado programa sobre los años ochenta. Algo me han dicho. Otro poco he leído. Que la estética en los vestuarios y que la selección musical son representativas; que las referencias a episodios históricos de la época o a personajes conocidos son certeros; que Enrique Maluenda y la voz de Sergio Campos aparecen inconfundibles; que las protestas callejeras y la crisis económica; que esto o que lo otro. En fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como parte de la juventud de esos tiempos, no debí quedar indiferente ante el intento de un muy buen equipo de profesionales, dirigidos por Boris Quercia, por recordar (nos) esos años que pueden ser objeto de variados y disímiles epítetos, pero que nadie podrá dejar de reconocer, casi en forma unánime, como difíciles. Trataré de verlo pronto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué hoy, casi veinte años después de finalizado, se realiza un programa sobre ese decenio? Varias respuestas, todas certeras, darían cuenta de la pregunta: porque ya hay suficiente perspectiva histórica, porque hay mejor reconstrucción de los relatos fragmentarios, porque ya es tiempo de mirar sin miedo a ese pasado, porque varios de los actores principales están retirados de la escena pública o derechamente muertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, sumadas a las respuestas anteriores, hay una que me parece pertinente aventurar en esta oportunidad: porque quienes están (o debieran estarlo) asumiendo el relevo en la toma de las riendas del país, en todos los ámbitos, son personas que acaban de pasar o están pasando por los cuarenta años de edad; esto es, les corresponde, generacionalmente hablando, dirigir a nuestra sociedad. (Que esto no ocurra así es harina de otro costal y lo debatiremos en otro espacio). Por tanto, en el plano de la televisión, el cine o el teatro, y considerando su probada capacidad, los Boris Quercia, los Daniel Muñoz, los Daniel Alcaíno o las Tamara Acosta, pueden darse el gusto (y el trabajo) de hacer una obra que haga mención a sus experiencias colectivas de vida juveniles. Y ellos fueron jóvenes en los años ochenta…&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Igual que muchos que en esa década formaron parte del movimiento estudiantil universitario, que se caracterizó por una atrevida y permanente acción a favor de la democratización del país y de las aulas. Aún a sabiendas que los riesgos eran caros. Lo mismo que los aranceles para acceder a las universidades. Precisamente, una de las reivindicaciones de los estudiantes de la educación superior de ese entonces consistía en solicitar el sistema de arancel diferenciado y el fin del famoso crédito fiscal (en simple: un préstamo del Estado a las universidades para que los jóvenes de escasos recursos pudieran intentar una carrera universitaria y, luego de dos años de egresados, con o sin título en la mano, esos mismos jóvenes devolvieran al acreedor).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo ahora consignas, carteles, panfletos y coros que hacían alusión a lo injusto que era el sistema del crédito fiscal. Siempre el tema estaba presente en las demandas y movilizaciones estudiantiles; y no pocos aceptaron el préstamo con la esperanza de que un futuro gobierno democrático condonaría esa deuda. Se acabó la dictadura, llegó la democracia y las nuevas autoridades no sólo continuaron con la modalidad, sino que perfeccionaron la recaudación de lo adeudado: quienes no pagaran la cuota respectiva no percibirían la devolución anual del diez por ciento que hace Impuestos Internos por concepto de honorarios recibidos. Y pasarían, en tanto morosos, a Dicom.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han pasado años. Algunos, unos pocos, muy pocos a decir verdad, de quienes fueron dirigentes estudiantiles en los ochenta llegaron a ocupar cargos de importancia en el Estado (¿otro “error de cálculo” de quienes arriesgaron tanto?). Pero en el imaginario colectivo, al menos en ese etéreo espacio, quedó la sensación que la generación ochentera algo tenía que decir al país. Por eso, desde ciertas tribunas (rincones, más bien), se ha tratado de analizar y debatir sobre las características y planteamientos del movimiento juvenil en la época de dictadura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No recuerdo bien, pero me parece que fue en por el 2003 ó el 2005 que un grupo de ex líderes universitarios, al amparo de una institución cultural, organizaron, precisamente, un foro para hablar sobre las luchas y reivindicaciones de los ochenta. No pude asistir. Mas, al día siguiente, le pedí a un amigo -que sí pudo estar en el encuentro- que me contara los aspectos más relevantes. Y de ese relato guardé una anécdota que me hizo arriscar la nariz en el momento y que resumo a continuación:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguno de los presentes recordó que el no pago de la deuda por concepto del famoso crédito fiscal era una de las importantes reivindicaciones no asumidas por las nuevas autoridades. Palabras más, palabras menos. Sentado entre los panelistas estaba una de las pocas autoridades del gobierno central, quien había sido dirigente estudiantil en la Universidad de Chile en los ochenta. Ante el planteamiento, se inclinó hacia su compañero más cercano y le señaló, en voz baja para no interrumpir el debate, pero con suficientes decibeles para que se escuchara entre los más cercanos, algo así como: “yo tengo entendido que las deudas hay que pagarlas, ¿o no?”, en clara alusión a que el débito no admitía otra solución. El que decía tal sentencia hoy es Ministro de Salud y, antes de eso, Intendente Metropolitano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así es. Sin entrar a un debate ético, lo cierto es que las deudas hay que pagarlas. Aunque nos cueste, nos pese y nos disguste. Los chilenos (y aquí pueden entrar a opinar con propiedad los sociólogos e historiadores, entre otros) tenemos fama de ser buenos deudores; que por algo en nuestro país está tan extendido y aceptado el sistema de créditos. Hace un tiempo, comentamos con amigos que sería interesante conocer un estudio estadístico que determinara la veracidad de esa percepción. Y más: aventuramos que en el caso específico de los profesores con deuda de crédito fiscal, seguramente la tasa de devolución era muy alta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las deudas hay que pagarlas. De lo contrario, nos arriesgamos a no creer en los contratos. Miles y miles de personas en Chile, mes a mes, incluso con intereses que especialistas no trepidan en calificar de usureros, hacen lo imposible por saldar sus deberes financieros. La mayoría recibe el sueldo mensual y lo primero que hace es cancelar sus deudas. Pregunten a los deudores habitacionales, a los de las casas comerciales, de las automotoras, de los bancos y financieras, de las cajas de compensación. ¿Cuántas familias han tenido que vender sus más preciados bienes para saldar la deuda por una intervención hospitalaria? Y si no se paga una cuota, sabemos y asumimos que la deuda crecerá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las deudas hay que pagarlas. Tal vez, entonces, el actual Ministro de Salud converse con sus pares de Hacienda y Educación y les señale su apreciación sobre ellas. Después nos contará cómo le fue o qué le respondieron. Está claro que no será necesario hablar de responsabilidad ética o del aporte que hicieron los profesores para retornar a la democracia o de las pérdidas monetarias y sociales que sufrieron los maestros en esos difíciles años ochenta. ¡Qué va! Si lo cierto es que el Estado, cuando traspasó los colegios fiscales a los municipios, hizo perder a los docentes un aumento de sueldo otorgado en 1980 y que los beneficiaba en términos previsionales (antes de obligarlos a meterse en las AFPs). Que los profesores han recibido en los últimos 19 años un reajuste salarial significativo nadie lo duda. Pero eso no quita la deuda. Y no puede, el actual gobierno central, argumentar que la deuda prescribió por la cantidad de años que han pasado. ¿Se imaginan si todos los que debemos plata esperáramos, pacientemente, algunos años para que la deuda prescriba?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Actualmente, los maestros del país, en un momento delicado del año escolar, han asumido una acción que a todas luces es riesgosa y compleja. Tal vez el movimiento se acabe en cualquier instante. Pero no son los profesores los que tienen la llave para detener la huelga indefinida, salvo que se les pida renunciar a su dignidad. O que se establezca, de una vez, que las deudas pueden no pagarse.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4900729717003570510-7813980622099652774?l=volkeramaury.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/7813980622099652774/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4900729717003570510&amp;postID=7813980622099652774' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/7813980622099652774'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/7813980622099652774'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/2009/10/no-hay-mal-que-dure-cien-anos-ni-deuda.html' title='No hay mal que dure cien años… ni deuda que no se pague…'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510.post-2227814474897716818</id><published>2009-09-02T01:52:00.002-04:00</published><updated>2011-02-20T21:35:51.172-03:00</updated><title type='text'>Cerro Santa Lucía, un espacio para la diversidad</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/Sp4J_ZtwKnI/AAAAAAAAANM/e31Fnhb5cLM/s1600-h/cerro+023.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5376745989966146162" src="http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/Sp4J_ZtwKnI/AAAAAAAAANM/e31Fnhb5cLM/s320/cerro+023.jpg" style="cursor: hand; display: block; height: 320px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 240px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Punto referencial de los santiaguinos, visita casi obligada para turistas nacionales y extranjeros, escenario de escarceos amorosos, destino regular de la cimarra estudiantil, transgresor del tiempo y el espacio, lugar de encuentro intercultural, el cerro Santa Lucía permanece (porque a una inmobiliaria le saldría muy caro rasar el terreno para construir ahí un complejo de edificios) como uno de los hitos significativos de la capital. Aún con tanta construcción en altura rodeándolo y con el cada vez más ceniciento aire que opaca la visión de la ciudad, el cerrito mantiene su estatus de oasis de frescura y de otero privilegiado. Un intervalo en el tráfago de esta aldea que crece a destajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imagino la actual ciudad hace 468 años, cuando los varios miles de indígenas que habitaban la cuenca del Mapocho se inquietaron con un grupo recién llegado, compuesto por un centenar y medio de paliduchos hombres y un numeroso contingente de yanaconas, quienes instalaron sus tiendas a los pies del actual cerro Blanco, al norte del río, mientras merodeaban el valle e intimidaban a sus originales moradores, montados en sus enormes bestias de cuatro patas. Algo grande se venía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucho verde, bastante calor de seguro (era diciembre), chozas y cultivos varios, algunos canales de regadío que dejaron los incas, los cerros que rodeaban la cuenca, la enorme cadena montañosa que cerraba el espacio al oriente, el riachuelo que bajaba hacia el poniente… y el peñón rocoso, centro del dominio del cacique Huelén Huara, al sur del Mapocho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pedro de Valdivia debe haber intuido, sino sabido con certeza, que el mejor lugar para establecer su residencia definitiva estaba a los pies de ese mirador natural, que los indígenas llamaban, en su lengua, “Dolor”. Y el 13 de diciembre de 1540 se asomó la hueste española por el futuro Santiago de Chile. El mismo día en que el santoral católico recuerda a Santa Lucía. Como el nombre que pondría a la ciudad ya lo tenía claro, Valdivia reservó el de la beata de Siracusa para ese peñón que serviría de mirador preventivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien un famoso cuadro del pintor Pedro Lira, masificado en unos cuantos billetes, ayudó a extender la idea de que Valdivia fundó Santiago arriba del Santa Lucía, no existe constancia de que haya sido así de cierto. Ni el libro Becerro (el de las actas del Cabildo) puede salvar esta duda, ya que se quemó en el ataque indígena que destruyó la precaria aldea, el 11 de septiembre de 1541, y fue rehecho sólo tres años después. Mejor es pensar -como lo hizo el historiador Armando de Ramón- que la fundación de Santiago, más que de un evento único, se trató de un proceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salvo por el ataque encabezado por Michimalonco, Santiago no fue teatro principal de la Guerra de Arauco. Por ende, el Santa Lucía no cumplió su previsto rol de atalaya y más bien permaneció como hito que marcaba el límite oriental de la ciudad. Así fue durante toda la época colonial y los primeros años republicanos. Hasta que apareció el temple visionario de Benjamín Vicuña Mackenna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imbuido del espíritu liberal del siglo 19, del afán de progreso, de la preocupación por la higiene y el bienestar de los ciudadanos; conocedor de las transformaciones urbanas efectuadas por el barón Hausmann en París y de los avances tecnológicos y científicos de Europa; Vicuña Mackenna, desde su cargo de Intendente santiaguino, entre 1872 y 1874 se abocó a transformar el roquerío del Santa Lucía en el más excelso paseo público de la ciudad. Desde entonces permanece como una obra admirable y admirada (lo mismo que no podemos decir de otra de sus innúmeras creaciones, aunque no por culpa suya: la Sociedad Protectora de Animales).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por cierto que don Benjamín recibió las críticas de rigor, cómo no, y su fortuna personal quedó bastante menguada. Pero perpetuó su nombre en Santiago con este hermoso lugar de esparcimiento y encuentro social. Así, desde entonces, el Santa Lucía no sólo representa un refrescante páramo lleno de verdor o admirables obras escultóricas. También, como lo deseaba Vicuña Mackenna, es un espacio en el que confluye buena parte de la diversidad humana que habita la ciudad. Y eso es rescatable en un mundo cada vez más segmentado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De los varios ejemplos que pueden ilustrar el carácter socialmente inclusivo del cerro, podemos citar en esta ocasión la presencia permanente de las culturas indígenas o el diario deambular de grupos de gitanas, aparte del homenaje que el mismo Vicuña Mackenna instaló en el sector oriental a los protestantes que fueron enterrados ahí hasta 1874, por no permitírseles una tumba en el Cementerio General.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto, en la ladera poniente del cerro, aunque poco perceptible desde la Alameda, existe una cueva que ha sido acomodada como una larga sala y en la que hoy funciona el Centro de Arte Indígena, CENWE. Ahí, representantes de las culturas aymará, rapa nui y mapuche, todos los días, ofrecen una variedad de artesanía y algunos productos culinarios típicos (como merquén o quínoa), que son apreciados por los muchos turistas que llegan al lugar, especialmente extranjeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de lo anterior, hay que mencionar que para el año nuevo indígena (24 de junio) y cada 12 de octubre, las principales organizaciones de los pueblos ancestrales presentes en Santiago suelen convocar a sus adherentes a realizar sendas y sentidas ceremonias en el Santa Lucía, en las que renuevan su compromiso con su particular cosmovisión y su sentido de identidad nacional. Así, el cerro se convierte en esas jornadas en una irisada muestra de diversidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, siempre en los jardines que caen a la Alameda, ahí por donde se levanta la gran piedra que recuerda una carta de Valdivia al Emperador o frente al mural con que la ciudad rinde homenaje a Gabriela Mistral, pasean en pequeños grupos algunas mujeres gitanas, con sus típicos atuendos y sus largas cabelleras, dispuestas a descifrar el futuro al transeúnte que ceda al asedio y le extienda su mano… y unas monedas, claro está.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierto es que las zíngaras no aceptan de buenas a primeras un no por respuesta y lo siguen a uno varios pasos en que insisten con su oferta. Y tampoco es mentira que a más de alguna se le ha visto agachada haciendo sus necesidades sin pudor en la ladera del cerro, no muy escondida a decir verdad. Pero su persistencia no es mayor a la que ocupan varias empresas que quieren venderte algo a través de una llamada telefónica. Lo interesante, para el caso que nos ocupa, es que el Santa Lucía se ha transformado en el espacio que las acoge y que nos recuerda que en Santiago no vivimos sólo nosotros (ahora bien, ¿quiénes somos nosotros? Es una pregunta compleja, cuya respuesta debatiremos en otra ocasión).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La diversidad humana que podemos apreciar en este cerro capitalino es una de las bondades surgidas de la ingeniosa mente de don Benjamín Vicuña Mackenna. Es lo que, entre otros aspectos, hace que el escritor Pablo Simonetti lo destaque en alguno de sus textos: “Ese monumento natural que se levanta contra los embates de la naturaleza y la desgracia, que intenta adornarse con los bienes de la cultura, que atrae como un imán a las parejas para recostarse en sus laderas, reúne desde lo más sólido de nuestro ser nacional -una historia monolítica y la vez fracturada como la roca granítica que lo constituye-, hasta lo más sensual e incluso lo más postergado”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo mismo, tal vez más notable que cambiarle el nombre (como lo han pretendido algunos parlamentarios para devolverle su original Huelén, en un afán de homenajear a los pueblos originarios), digo que más notable sería que las autoridades respectivas y los propios santiaguinos sigamos visitándolo y cuidándolo a diario, tratando de sensibilizarnos ante su belleza, de captar su larga historia y de profundizar su diversidad republicana.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4900729717003570510-2227814474897716818?l=volkeramaury.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/2227814474897716818/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4900729717003570510&amp;postID=2227814474897716818' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/2227814474897716818'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/2227814474897716818'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/2009/09/cerro-santa-lucia-un-espacio-para-la.html' title='Cerro Santa Lucía, un espacio para la diversidad'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/Sp4J_ZtwKnI/AAAAAAAAANM/e31Fnhb5cLM/s72-c/cerro+023.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510.post-1232758388283319443</id><published>2009-08-17T19:00:00.000-04:00</published><updated>2009-08-20T09:48:14.890-04:00</updated><title type='text'>Independencia y cultura: 196 años de la Biblioteca Nacional</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SonkHxta5WI/AAAAAAAAAMU/nx8U4avwcWQ/s1600-h/biblioteca_nacional.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 218px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5371074852870088034" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SonkHxta5WI/AAAAAAAAAMU/nx8U4avwcWQ/s320/biblioteca_nacional.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;A Micaela Navarrete&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los ánimos en Chile, desde septiembre de 1810, se encendían más cada día que pasaba, en tanto los acontecimientos y las acciones de diversos grupos obligaban a tomar partido a los indecisos. La instalación de la Junta de Gobierno fue una apuesta arriesgada de quienes, los menos todavía, anhelaban emular a los colonos norteamericanos y a los criollos de Quito y Caracas, para luego emprender la aventura de la emancipación plena. Hacia agosto de 1813, ya en el teatro de operaciones desplegaban sus energías los Carrera, O’Higgins, Henríquez y muchos jóvenes, otros no tanto, ilustrados y enérgicos, que querían torcer el curso de la historia hacia destinos de libertad y progreso (sí, está claro que a estas alturas, casi doscientos años después, la frase suena cursi; pero no es irreal). Y también los partidarios de mantener el statu quo jugaban sus fichas, encabezados por el propio Virrey de Lima y sus acólitos locales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tensión es máxima, se vive una verdadera situación revolucionaria, los debates y los actos conspirativos se multiplican, la propaganda es ardua. Y la acción política, los contenidos teóricos, la oposición discursiva, el argumento de la razón, se irá complementando con el despliegue militar, con el recurso de la fuerza. Los combates de Yerbas Buenas y San Carlos indican que no hay vuelta atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vorágine pudo hacer que los patriotas prescindieran, en esas circunstancias, impelidos a acudir al campo de batalla a defender sus ideas, de espacios para la creación cultural. Nadie se los podría enrostrar. Pero quienes de verdad tienen visión de futuro, quienes pretenden provocar un cambio profundo en las estructuras materiales y mentales, suelen sobreponerse a la inmediatez. Por ello, no cabe sino agradecer y saludar a los dirigentes de la gesta libertaria que, al mismo tiempo de armar una milicia y empuñar las armas, escribieron una proclama en la edición número 57, del jueves 19 de agosto de 1813, en El Monitor Araucano, en uno de cuyos párrafos rezaba que “… el primer paso que dan los pueblos para ser sabios, es proporcionarse grandes Bibliotecas”.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En efecto. Convencidos que un buen e independiente gobierno es, entre otras cosas, más que asegurar un territorio libre; más que invalidar las órdenes de una autoridad extranjera; por cierto, más que mantener un ejército que asegure las fronteras; digo que convencidos de aquello, los próceres de la emancipación nacional tuvieron el temple y la mirada profunda para incentivar también el crecimiento intelectual de sus conciudadanos. Y así dispusieron la creación de un espacio para el acopio de libros y su necesaria lectura. De esta forma, imbuidos de los ideales ilustrados, dieron el paso que originó la Biblioteca Nacional de Chile, institución del todo republicana que se transformará en faro cultural del país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no sólo crearon una biblioteca y entregaron los recursos para mantenerla con dignidad. Los próceres también realizaron una invitación a todo el pueblo, a que cada cual contribuyera con su crecimiento y sustento. Esto es, se trató de una empresa colectiva, participativa. En el mismo decreto citado anteriormente, que lleva las firmas de Francisco Antonio Pérez, Agustín Manuel Eyzaguirre y Juan Egaña, se indica que “Para esto se abre una suscripción patriótica de libros y modelos de máquinas para las artes, en donde cada uno al ofrecer un objeto o dinero para su compra pueda decir con verdad ‘he aquí la parte con que contribuyo a la opinión y a la felicidad presente y futura de mi país’. Todo libro será un don precioso, porque todos son útiles…”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vencidos momentáneamente los patriotas en 1814 e iniciada la etapa de Reconquista española, habrá que esperar hasta 1818 el nuevo impulso que reabrirá la Biblioteca Nacional y la dotará de un director a la altura de la misión: don Manuel de Salas. Todavía quedaban urgencias políticas y militares, pero una vez más se impuso el afán ilustrador. Con traspasos de libros de otras instituciones, con donaciones particulares pequeñas o de benefactores mayores, con la adquisición de colecciones privadas significativas, como las de Mariano Egaña, Benjamín Vicuña Mackenna o Andrés Bello, la Biblioteca Nacional fue tomando la envergadura que imaginaron sus creadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y más aún. Estos campeones del liberalismo del siglo 19, no contentos con la posibilidad de hacer crecer la institución con los recursos propios y las donaciones voluntarias, obligaron, primero al propio Estado y después a los particulares, mediante el sistema del “depósito legal”, a que se entregara un número determinado de copias de cada publicación (actualmente son quince ejemplares de libros e impresos) para los archivos y anaqueles de la Biblioteca Nacional. He ahí, nuevamente reitero, visión de futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya fuera en las dependencias de la antigua Universidad de San Felipe, hoy el lugar en que está el Teatro Municipal; ya en el edificio de la Aduana, donde hoy funciona el Museo de Arte Precolombino; ya en la sede construida en los antiguos terrenos de la Compañía de Jesús, detrás de la malograda iglesia que se incendió en 1863; ya en el histórico Tribunal del Consulado, donde se verificó el Cabildo Abierto de 1810, mismo lugar en que sesionó el Primer Congreso Nacional y donde hoy se ubica el ala oriente del Palacio de los Tribunales de Justicia; durante más de un siglo, la Biblioteca Nacional deambuló con su valiosa y creciente custodia por el casco histórico de Santiago, hasta que finalmente, como parte de las obras levantadas en honor al centenario de la República, recaló en 1925 en la actual sede, que se construyó en lo que fue el convento de las monjas clarisas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ilustres nombres se vinculan a la gestión de la Biblioteca Nacional: Manuel de Salas, Camilo Henríquez, José Miguel de la Barra, José Victorino Lastarria, Luis Montt, Guillermo Feliú Cruz, Juvencio Valle, son algunos de los más connotados. Sin embargo, son los más de un millón de usuarios anuales desconocidos (aunque no tanto, pues hay que inscribir el nombre al solicitar un servicio) los que validan cotidianamente la decisión de sus creadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin lugar a dudas que la constitución, sostenimiento y ampliación de las atenciones que presta la Biblioteca Nacional son un reconocido aporte a la difusión de la cultura en Chile. Algo que no se puede decir de acciones como las de imponer (y mantener) el cobro del IVA a los libros, un verdadero pistoletazo a la lectura. Al momento de conmemorar este 19 de agosto de 2009 los 196 años de su fundación, ad portas del celebrar el bicentenario republicano y en el curso de la discusión que ha de crear una nueva institucionalidad del patrimonio cultural en Chile (que también incidirá en la labor futura de la Biblioteca, en tanto parte de la DIBAM), interesante sería recoger los anhelos de aquellos visionarios hombres de estado que, en medio de la guerra que libraban en 1813, señalaron su preocupación porque “… al presentarse un extranjero en el país que le es desconocido, forma la idea de su ilustración por las bibliotecas y demás institutos literarios que contiene”. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahí tenemos, a la vez, un piso y un horizonte. En la historia de la Biblioteca Nacional encontramos empeño, carácter, participación ciudadana, voluntad de ser más; cultura de cada día y no fogonazos artificiales de tanto en tanto… ni menos disparos a la formación de un país ilustrado. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4900729717003570510-1232758388283319443?l=volkeramaury.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/1232758388283319443/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4900729717003570510&amp;postID=1232758388283319443' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/1232758388283319443'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/1232758388283319443'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/2009/08/independencia-y-cultura-196-anos-de-la.html' title='Independencia y cultura: 196 años de la Biblioteca Nacional'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SonkHxta5WI/AAAAAAAAAMU/nx8U4avwcWQ/s72-c/biblioteca_nacional.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510.post-5385389340166328576</id><published>2009-05-12T09:57:00.000-04:00</published><updated>2009-05-12T10:02:15.218-04:00</updated><title type='text'>Santiago necesita más espacios públicos… sin rejas...</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SgmA5NbvToI/AAAAAAAAALE/JVLfnhX8sIU/s1600-h/Forestal_con_Laguna.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 216px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5334936953943969410" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SgmA5NbvToI/AAAAAAAAALE/JVLfnhX8sIU/s320/Forestal_con_Laguna.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Acaban de anunciar que la torre más alta de Santiago (Titanium, 190 metros, 52 pisos) ya alcanzó su punto más elevado. Más allá de consideraciones estéticas, urbanísticas o económicas, este hecho refrenda un dato que no es necesario buscar en las estadísticas del INE para certificarlo (basta subirse a un bus o al metro, a cualquier hora casi): la capital, cuantitativamente hablando, contiene un número altísimo (¿demasiado?) de habitantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si a los niños y jóvenes que gustan de las comparaciones les provoca cierto gozo saber que Santiago está dentro de las aglomeraciones urbanas más pobladas del mundo (ocupaba el lugar 41 en una proyección de Naciones Unidas para el año 2007), lo cierto es que al sopesar necesidades versus recursos la situación se empieza a complicar. Más todavía si en el análisis incorporamos variables que trascienden los números y entran al campo, por poner un par de ejemplos, de la sociología o de la sicología.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este crecimiento demográfico de nuestra capital implica, para mejor sobrellevarlo, ciertos desafíos que requieren nuevos enfoques, propuestas novedosas, recientes tecnologías. ¡Qué duda cabe! Pero también necesita miradas de largo plazo, hacia atrás y hacia adelante, al pasado y al futuro, que consideren la idiosincrasia local, los objetivos colectivos, el bien común, los errores y los aciertos cometidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta línea es que podemos situar el tema de los espacios públicos abiertos. En una metrópoli como Santiago, metidos de lleno ya en el siglo 21, con más de cuatro millones de residentes, es bueno preguntarnos qué importancia le asignamos a esos lugares en que se puede compartir abierta y democráticamente una conversación, una obra de arte, un beso, una canción, una tarde de otoño, un aprender del infante a caminar o a pedalear una bicicleta. Cierto es que al lado de estos placeres acechan (y no es pura retórica) miedos y temores, despropósitos y delincuencia, impersonalismos y egoísmos. Cierto. Pero el tema de fondo es cómo le damos cabida en la ciudad a los anhelos más nobles de los seres humanos que la habitamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Precisamente, hay quienes plantean que una forma de aminorar los peligros de la cada vez más alta densidad poblacional en la ciudad pasa por potenciar el uso de los espacios públicos, dotándolos de belleza escénica, de objetos admirables, de ofertas culturales y deportivas. Si la diversidad de personas que tiene ganas de gozar sanamente el presente se apropia de esos espacios, los hace suyos, los vive y los convive, los recrea y los protege, se logrará así también disminuir el rango de acción de quienes están en la vereda opuesta. Y deber de la autoridad es optar por ayudar a los primeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Santiago era pequeño, en sus primeros años (siglos, en verdad), no requirió de muchos de estos espacios abiertos para la sociabilización. Le bastó la Plaza de Armas. Ahí se encontraban casi todos, fuera en una ceremonia oficial, una corrida de toros, una misa, un dolor o una compraventa. Crecida la ciudad y amenazada desde siempre por los desbordes invernales o primaverales del Mapocho, a fines de la Colonia, cuando residía por estos lares don Joaquín Toesca y gobernaba O’Higgins el padre, se construyó una obra monumental: los Tajamares. Sin embargo, es destacable que la muralla no sólo se hizo con un propósito defensivo, sino que se transformó también en un connotado lugar de esparcimiento ribereño, que hizo decir al visitante inglés Georges Vancouver, hacia 1792, que “Suministra a los habitantes no solamente entera seguridad contra la inundación, sino también un agradable paseo”. Y más adelante, lograda la independencia nacional, gobernando O´Higgins el hijo, la Cañada fue convertida en el paseo de la Alameda de las Delicias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ciudad siguió creciendo y las autoridades extendieron (y mejoraron) los grandes espacios públicos, ya con una fuerte influencia cultural y urbanística francesa. Antes de 1850 se creó la Quinta Normal de Agricultura; luego, en la segunda mitad de ese siglo, casi en paralelo, el Parque Cousiño, actual O’Higgins, y el súmmum de los paseos amplios, inclusivos y democráticos, cuando el visionario Benjamín Vicuña Mackenna transformó el roquerío del Santa Lucía en la belleza que podemos contemplar y disfrutar hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al despuntar el siglo 20, para darle mejor vida al basural en que se había transformado la franja de terrenos baldíos que quedó entre la canalización del Mapocho, de 1891, y los antiguos tajamares, el abogado Paulino Alfonso propuso crear un nuevo paseo para deleite de los capitalinos. Los paisajistas franceses Jorge Dubois y Guillermo Renner, en momentos distintos, fueron los principales responsables de diseñar el extenso parque que incluyó no sólo especies arbóreas autóctonas y foráneas, sino también destacadas esculturas, sendas sinuosas, una laguna (hoy inexistente), juegos infantiles y el más importante edificio en Chile para cobijar a la exposición plástica: el Palacio de Bellas Artes.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya hace más de cien años que el Forestal es uno de los oasis más importantes de este Santiago que hoy llega hasta los cerros y casi hasta el cielo. Generaciones de niños, jóvenes y adultos lo han disfrutado. Las hojas caídas en el otoño, como pedía Juan Francisco González, según cuenta el cronista Alfonso Calderón, nos continúan dando “el privilegio deleitoso de andar sobre ellas”. Los días laborales uno se puede sentar en cualquier banca a reflexionar de la vida entera si lo estima así, sabiendo que en pocos pasos contará con la micro o el metro que lo llevará al destino que sea; o puede disfrutar los fines de semana con la amplia gama de actividades culturales gratuitas que ofrecen grupos diversos; o puede pasear no más, si lo quiere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, hoy nos volvemos a preguntar por el uso y disponibilidad de los espacios de sociabilidad en este maremágnum de gente y edificaciones, de tráfico incesante, de rostros desconocidos que topamos a diario. Si convenimos que un niño que tiene problemas de aprendizaje requiere mayor atención de sus padres y educadores, lo mismo podría manifestarse de una ciudad que se despersonaliza cada vez más. Los paseos públicos tienen que crecer y extenderse también, para ayudar a mejorar la convivencia. En esa línea, el Parque Forestal, bello y de fácil acceso, con todo un patrimonio que puede acercar a las nuevas generaciones a la historia y la cultura que hemos creado en conjunto, debe seguir luciendo y permitiendo la convivencia entre los santiaguinos. Por cierto que, en esos términos, enrejarlo y acotar los horarios de acceso no facilitará dicho propósito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenemos entendido que el actual alcalde Pablo Zalaquett manifestó que se dará un tiempo para definir su posición frente a la propuesta de limitar el uso del Parque Forestal. Tal vez, sería interesante una actitud más proactiva para ampliar, en cantidad y calidad, la oferta cultural, recreativa y deportiva del parque y, de esa manera, limitar el radio de acción de quienes lo desean más solitario para delinquir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como señala el arquitecto José Piga, se necesita potenciar la calidad de vida de los habitantes urbanos y, claramente, su diagnóstico de que “El espacio público ha dejado de ser un lugar de diversidad y de interacción, efectivamente libre y democrático, sino que se ha privatizado y se controla”, debiera ser hoy, por “insustentable”, nuestra tarea revertir. No desaprovechemos la oportunidad con el Forestal.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4900729717003570510-5385389340166328576?l=volkeramaury.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/5385389340166328576/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4900729717003570510&amp;postID=5385389340166328576' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/5385389340166328576'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/5385389340166328576'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/2009/05/santiago-necesita-mas-espacios-publicos.html' title='Santiago necesita más espacios públicos… sin rejas...'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SgmA5NbvToI/AAAAAAAAALE/JVLfnhX8sIU/s72-c/Forestal_con_Laguna.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510.post-6741688944876613515</id><published>2009-04-02T15:09:00.000-04:00</published><updated>2009-04-02T15:16:12.877-04:00</updated><title type='text'>La República en un bello barrio</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SdUOuWrndxI/AAAAAAAAAK8/8tVyDizxYtw/s1600-h/yungay_1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5320174724333401874" style="WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SdUOuWrndxI/AAAAAAAAAK8/8tVyDizxYtw/s320/yungay_1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;"Descubrí un bello barrio&lt;br /&gt;de luces antiguas y gente amable".&lt;br /&gt;Mauricio Redolés&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Caminar a las nueve de la noche por la plaza Yungay de Santiago, por ejemplo un jueves o un lunes del presente otoño, es un ejercicio de sanidad y reencuentro que puede llevar, si se ha vivido la experiencia, a un espacio provinciano de hoy. Paseantes que se refrescan en la previa al recogimiento diario; niños que en sus patinetas apuestan a la última destreza antes de ser llamados a preparar los útiles escolares del día siguiente; el almacenero que vende los panes que le quedan o el tomate que acompañará la cena del vecino; jóvenes que discretamente flirtean o comentan las vicisitudes de la jornada que acaba. Las luces son tenues, igual que los decibeles emitidos por los conversantes de las pocas bancas ocupadas de la plaza. Sólo el motor de un auto, cada tanto, o las risas de los muchachos rompen la bucólica escena. Sí. En la tarde-noche, parece una plaza alejada de la capital.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Durante las horas laborales la situación cambia bastante, pero la también llamada Plaza del Roto Chileno mantiene la fisonomía de otra latitud más serena. Parece que no quiere asumir que está a pocas cuadras del centro de la ciudad más grande y traqueteada del país; y que le corresponde ser el portaestandarte de un barrio no pequeño y con una historia señera, iniciada hace exactamente ciento setenta años.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Consolidada la independencia del imperio español, en la década de 1820, tras el gobierno de O'Higgins vino una serie de apuestas institucionales sobre el tipo de país que sería Chile. Triunfantes los sectores más conservadores, con José Joaquín Prieto se iniciará el llamado período de los decenios. Importante papel jugó en esos momentos Diego Portales, quien también impulsó la participación del país en la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana. La batalla decisiva de este conflicto, el 20 de enero de 1839, se libró en el poblado peruano de Yungay y las autoridades prepararon un gran recibimiento a quien comandó las tropas nacionales, el general Manuel Bulnes, acompañado de sus oficiales y "rotos". El país hervía de patriotismo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por la misma época, la población de Santiago bordeaba poco menos de ochenta mil residentes y seguía creciendo. El viejo triángulo que limitaba a la ciudad (con vértice en el cerro Santa Lucía y que se enmarcaba entre el río Mapocho, la Alameda de las Delicias y la Acequia de Negrete, actual calle Brasil), se hizo estrecho. La capital, absolutamente consolidada en su primacía sobre otras ciudades, requería nuevos espacios habitables. Las miradas se dirigieron hacia el poniente. Y el gobierno de Prieto, en ese contexto, en 1839, decide crear, por primera vez en la historia independiente, un nuevo distrito planificado. Nace así el primer barrio republicano de Santiago.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los ecos patrióticos de la guerra recién ganada llevaron a la autoridad, de seguro, a que se escogiera el 5 de abril, en recuerdo del triunfo independentista de Maipú, como la fecha en que se oficializa la creación del nuevo barrio. Y la batalla decisiva del mismo conflicto del norte hizo que el nombre fuera indiscutido: Yungay. Los límites estaban dados por la Alameda, el río, la Alameda de San Juan (actual Matucana, nombre que también alude a una batalla de la guerra contra la Confederación) y la ya mencionada Acequia de Negrete (Brasil).&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La mayor parte de este terreno pertenecía a la numerosa familia del extinto Diego Portales, la que obtuvo importantes dividendos con la venta del predio. Pingüe negocio también para los primeros compradores, quienes la subdividieron y la delinearon: los ingenieros Jacinto Cueto y Juan de la Cruz Sotomayor (y que en el barrio son recordados con sendos nombres de dos calles paralelas, una de las que, equivocadamente, tiene en su señalética la denominación oficial de Rafael Sotomayor, uno de los políticos encargados de la Guerra del Pacífico).&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si consideramos que por los mismos años el Estado compró una gran predio más al poniente, a fin de destinarlo a la experimentación agrícola (la Quinta Normal de Agricultura), tal como señaló el historiador Armando de Ramón, nos encontramos aquí con un excelente ejemplo de cómo el mecanismo de la renta de la tierra juega un rol importante en la expansión y la especulación urbana. Claro, los precios de los terrenos del barrio Yungay, paso obligado entre el centro de la ciudad y la naciente Quinta Normal, tuvieron un alza sostenida que atrajo a segmentos de la aristocracia, de la intelectualidad y a muchos representantes de la creciente capa media, a la vez que lo despojó pronto de su estigma de arrabal extramuros y que llevó al intendente Vicuña Mackenna, tres décadas después, a incluirlo dentro de los límites de la "ciudad propia y cristiana".&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No es menor señalar que en el nuevo barrio vivieron el sabio de origen polaco, y tercer rector de la Universidad de Chile, Ignacio Domeyko (su casa todavía se puede apreciar en el número 572 de la calle Cueto), el educador y político argentino Domingo Faustino Sarmiento o el poeta y político chileno Eusebio Lillo. Tampoco es baladí decir que en su interior se alzaron, por ejemplo, los edificios de la Escuela Normal de Preceptores (y su par femenina, hoy Museo de la Educación Gabriela Mistral); de los teatros Zig-Zag y Novedades (este último aún en pie); de las iglesias de San Saturnino y de Nuestra Señora de Andacollo; de la primera iglesia metodista de la capital; de la sede del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, y de los liceos Amunátegui y Cervantes. Estos apretados ejemplos dan una idea de la impronta cultural e intelectual de Yungay. Pero no es lo único destacable.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si hemos dicho que Yungay es, en Santiago, el primer barrio de la República, por ser creado tras la independencia, dicha connotación republicana se reafirma con otros hechos. Como acoger permanentemente a la población migrante, nacional o extranjera. Porque en su interior se han mezclado espacios obreros (como los retratados por Nicomedes Guzmán en su clásica "La sangre y la esperanza"), al lado (o "atrasito") de aristocráticas construcciones (como las del sector de "Concha y Toro"). Porque aquí, antaño, tuvo cabida la tertulia literaria de Rubén Darío y, hogaño, la creatividad de Mauricio Redolés. Porque cada 20 de enero, en la plaza principal, se expresa la pomposidad oficial que recuerda el triunfo en la batalla y, al mismo tiempo, el pueblo hace llover la challa con que se autofesteja. Porque aquí todavía es posible encontrar alguna farmacia que no se colude para aumentar artificialmente los precios, emulando a sus pares del barrio que en el siglo 19 "ostentaban vistosos letreros en los cuales se leía: ‘Médico gratis a cualquiera hora ofrece esta botica'", según nos cuenta el cronista Fidel Araneda.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Este carácter republicano del barrio Yungay, refrendado por su patrimonial historia, es en parte lo que motivó al Consejo de Monumentos a declarar recientemente "Zona Típica" a un espacio de casi 120 hectáreas de su interior. Este carácter republicano es el que, al caer la noche, se puede respirar apaciblemente bajo la figura del campesino-soldado que, obra de Virginio Arias, preside la Plaza del Roto Chileno. Este carácter republicano es el que saludamos en los 170 años del Barrio Yungay.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4900729717003570510-6741688944876613515?l=volkeramaury.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/6741688944876613515/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4900729717003570510&amp;postID=6741688944876613515' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/6741688944876613515'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/6741688944876613515'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/2009/04/la-republica-en-un-bello-barrio.html' title='La República en un bello barrio'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SdUOuWrndxI/AAAAAAAAAK8/8tVyDizxYtw/s72-c/yungay_1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510.post-8473405869527651656</id><published>2009-03-24T03:30:00.000-04:00</published><updated>2009-03-24T03:36:10.899-04:00</updated><title type='text'>Santiago con ojos de gringa… (*)</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SciM-9j0qKI/AAAAAAAAAK0/hk2SCvFfBSs/s1600-h/joan_jara.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5316654373415463074" style="WIDTH: 250px; CURSOR: hand; HEIGHT: 204px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SciM-9j0qKI/AAAAAAAAAK0/hk2SCvFfBSs/s320/joan_jara.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nuestra ciudad capital, desde que Chile cortó amarras con el imperio español a principios del siglo XIX, casi de inmediato (y no por casualidad) recibió la constante visita e inmigración definitiva de ciudadanos de origen anglosajón. Comerciantes, aventureros, viajeros, científicos, religiosos (protestantes, por cierto), militares y buscadores de un mejor destino, entre muchos otros, se aparecieron por este confín del mundo con distintos propósitos. Es cierto que hubo los que pasearon por Santiago en tiempos de la Colonia, pero fueron más bien escasos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lord Thomas Cochrane y Charles Darwin son dos de los más connotados de estos personajes en la centuria antepasada. Incluso, posteriormente y hasta en días recientes, son varios los representantes de la casa real británica que se han dado una vuelta por estos lares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pocos de estos visitantes hicieron pormenorizadas descripciones de la capital y sus habitantes. Así ocurrió, por ejemplo, con dos mujeres que, por razones distintas y en épocas bien diferentes, se pasearon por las mismas (o casi las mismas) calles que transitamos los nacidos en estos terruños. De hecho, una de ellas todavía reside en el país (hago un alcance al final del texto).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mary Graham, hija y esposa de marinos ingleses, viajaba con su marido por América cuando quedó viuda en el Cabo de Hornos. No tuvo problemas para asumir su nueva condición y, al atracar el barco en Valparaíso, en abril de 1822, decide quedarse un tiempo en Chile. Durante casi un año será una aguda observadora del paisaje y las vicisitudes que atravesaba la naciente república. Todo lo que vio Graham lo publicó bajo el título de “Diario de mi residencia en Chile en el año 1822”. Vinculada a la aristocracia inglesa, acá tuvo la oportunidad de tratar con los personajes más prominentes de aquel entonces, incluidos el Director Supremo, Bernardo O’Higgins, y algunos sobrevivientes de la familia de los Carrera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque pasó la mayor parte del tiempo en Valparaíso, casi todo septiembre Mary Graham estuvo en la capital. Acá hizo varios viajes menores, con sendos paseos a la zona de Talagante, Melipilla y a los baños de Colina (en tiempos en que eso implicaba varios días). Entre las muchas observaciones que hizo de Santiago y sus habitantes, es imposible no traer a colación algunas que reflejan todavía nuestra forma de ser y de comportarnos; u otras que bien describen la ciudad en esa época.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ejemplo, en cuanto a los hábitos alimenticios, en la primera cena que prueba en la capital, nuestra cronista señala que “la comida fue mucho más abundante de lo que es consistente con el buen gusto, pero todo estaba bien servido aunque con demasiado ajo y aceite. El pescado fue el último plato. Todos los guisos fueron servidos en la mesa y fue difícil resistir las constantes invitaciones para probarlo todo. Se considera una muestra de la mayor amabilidad el sacar alimentos del propio plato y ponerlo en el de un amigo, y nadie tiene escrúpulos de servirse de otro plato con la misma cuchara o cuchillo con la que ha estado probando o incluso comiendo de la fuente. En los intervalos se ofrecía pan, mantequilla o aceitunas. A juzgar por lo que vi hoy, los chilenos tienen un gran apetito, especialmente por los dulces, pero son muy parcos en la bebida”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otra anotación, que muestra el influjo de la religión católica en el país, Graham declara su abierta desilusión porque no pudo conocer el funcionamiento de algunas instituciones, en una jornada en que se celebraba a san Agustín: “… cuando fui con el señor de Roos a visitar la escuela lancasteriana, encontramos que todos los niños se habían ido a misa en honor a San Agustín y la escuela estaba cerrada. Nos dirigimos a la imprenta nacional, las puertas estaban cerradas y los impresores en misa. De allí nos dirigimos hacia la cámara del Consulado, esperando presenciar una sesión de la convención, pero los miembros estaban en misa. Entonces, desesperada por ver cualquier lugar público o gente, pensé en ir a dibujar y reparé en la plaza (de Armas), en donde se me había prometido un balcón con tal objeto, pero el dueño del lugar había ido a misa y llevó consigo las llaves”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, rescato ahora del diario de la inglesa Mary Graham –escrito en 1822-, su visión panorámica de la cuenca de Santiago, desde las alturas de la cuesta de Lo Prado: “Finalmente llegamos a la cima y los Andes aparecieron en blanca majestad sobre cien cadenas de cerros menores (…). Los altos cerros que rodean a la ciudad y la cadena de montañas más magnífica del mundo, la cordillera de los Andes, cubierta con nieve, con sus cimas disparándose hacia el cielo y densas nubes en las quebradas oscuras, ofrecían a mi vista una escena como jamás había contemplado antes”. Por cierto, en aquellos años no era necesaria la existencia de un “gerente del aire” en la capital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos años después que Graham, más de 130 para ser exactos, cuando Santiago y Chile habían cambiado bastante (lo mismo que el resto del mundo), otra mujer nacida en Inglaterra, cultivadora de la danza, también en barco, por razones ligadas al amor, vino a este lado del mundo. Hacia septiembre de 1954, con previa recalada en Valparaíso, Joan Turner arribó a la ciudad capital. Acá se dedicó a enseñar y a mostrar su profesión, se separó de su primer marido chileno y se unió sentimentalmente, para siempre, con una de los íconos de nuestra cultura: Víctor Jara. Enviudada de forma trágica en 1973, Turner volvió a su país –con dos hijas, un nuevo apellido y muchos recuerdos-, para retornar definitivamente a Chile en 1983, con un libro bajo el brazo: “Víctor Jara, un canto truncado”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el texto de Joan Jara también es posible encontrar abundantes referencias a los paisajes y costumbres de los chilenos, en general, y de los capitalinos, en particular. En lo que concierne a la alimentación, por ejemplo, esta otra “gringa” refiere su admiración por la forma en que acá llenamos el estómago a media tarde: “Tazas de té y de café mantenían despierta a la gente, y después de una sesión de trabajo todos tomaban ‘onces’, esa típica costumbre chilena de la tarde que no tiene ninguna semejanza con el británico ‘té de las cinco’. Tazones de leche caliente coloreados con té fuerte, panecillos untados con mantequilla, queso, puré de paltas o dulce de membrillo (…). Si hacía poco Víctor había ido al mercado, podía haber queso de cabra y arrollado de carne de cerdo bien aliñada y picante…”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así como a la inglesa Mary Graham, en 1822, le llamó la atención que una fiesta religiosa detuviera las labores habituales de la población, su coterránea Joan Jara hace mención a un episodio -de fines de los años sesenta- en que la recopilación folclórica de su marido tuvo un fuerte desencuentro con ciertos sectores católicos: “A esa grabación siguió rápidamente otra, con ‘Paloma quiero contarte’ y una de las canciones cómicas del repertorio de Víctor, con juegos de palabras típicamente chilenos, que se mofaba de la pasión de ‘La beata’ –título de la canción- por el cura a quien confesaba sus pecados, con un humor picaresco (…). Se produjo un alboroto descomunal. Víctor se encontró envuelto en un escándalo. Muchas radios prohibieron la emisión del disco. Después la Oficina de Información de la Presidencia ordenó que fuera retirada de las tiendas y se destruyese el original”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, también en su primer encuentro con la capital, Joan Jara tiene destacadas palabras para describir el paisaje que la rodea: “La llegada a Santiago significó enfrentarse cara a cara con los Andes, imponentes cumbres cubiertas de nieve que dominan el cielo y la ciudad, una gran muralla que te espera en las esquinas, tan próxima que llegabas a convencerte de que, si alargabas la mano, podías tocarla. En cuanto ves los Andes, comprendes por qué los niños chilenos invariablemente dibujan paisajes con una cadena de montañas en el fondo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así fue vista y referida en parte, por estas dos mujeres nacidas en Inglaterra, en momentos bien disímiles, nuestra ciudad capital. Es obvio que hay muchos cambios -físicos y culturales- entre los dos instantes en que estas “gringas” escribieron sus libros. Y también respecto al actual Santiago. Pero no dejan de ser notorias ciertas coincidencias y algunos elementos que parecen perdurar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(*) En este mes de marzo de 2009, la Cámara de Diputados de Chile aprobó la moción de concederle la Nacionalidad por Gracia a Joan Jara, reconocimiento que será ley si lo aprueba el Senado. Por lo mismo, el título de este texto debiera ser “Santiago (casi) con ojos de gringa”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4900729717003570510-8473405869527651656?l=volkeramaury.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/8473405869527651656/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4900729717003570510&amp;postID=8473405869527651656' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/8473405869527651656'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/8473405869527651656'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/2009/03/santiago-con-ojos-de-gringa.html' title='Santiago con ojos de gringa… (*)'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SciM-9j0qKI/AAAAAAAAAK0/hk2SCvFfBSs/s72-c/joan_jara.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510.post-2852837995433531574</id><published>2009-02-12T03:15:00.000-03:00</published><updated>2009-02-12T03:16:15.873-03:00</updated><title type='text'>Una canción para Santiago</title><content type='html'>Pese a que el más mediático aniversario vinculado a Santiago en estos días tiene que ver con los dos años de la puesta en marcha del Transantiago, me parece que a sólo meses de llegar al bicentenario de la República bueno sería también recordar que hace poco más de cuatro siglos, 468 años exactamente, un grupo de ciento cincuenta españoles, comandados por Pedro de Valdivia, dio inicio a un proceso más complejo y profundo, que le cambió la vida a los miles de indígenas que habitaban la cuenca del Mapocho… y a los propios peninsulares, por cierto. Es el inicio de la mixtura (no sin violencia) que hizo de nosotros lo que somos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal como se señala en el acta de fundación, un 12 de febrero fue la fecha oficial del nacimiento de Santiago del Nuevo Extremo. Seguramente la ceremonia no se efectuó en una terraza del cerro Huelén (rebautizado por los españoles como Santa Lucía), según muestra un cuadro de Pedro Lira que se popularizó impreso en billetes de 1 escudo. Lo más probable es que el acto haya sido en torno a la actual Plaza de Armas. Pero, como dijo Armando de Ramón, más que de un momento particular, es mejor indicar que la fundación de Santiago fue un proceso. Lo importante es que nació una ciudad, nuestra ciudad, la ciudad capital de Chile.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la ciudad puede ser homenajeada de muchas maneras. Por ejemplo, invitándonos a sus habitantes a tener un rol más activo en la toma de decisiones que nos conciernen a todos. Por mi parte, entre tantos distinguidos personajes o historias notables de esta ciudad que podrían servir de tributo a Santiago, quisiera recordar a algunos artistas, sólo cinco casos, que plasmaron su visión de la capital a través de la música y el canto. No es por cierto una tarea que acabe aquí (se puede continuar, por ejemplo, en los colegios).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera en ser citada es la madre Violeta Parra. Llegada del sur del país, Violeta moró sus primeros años capitalinos en el barrio Yungay (con justeza, recién declarado zona típica en un sector bien amplio) y no es extraño que recuerde -en una de sus estadías en Francia- lugares como la calle Matucana y la Quinta (Normal) en “Violeta ausente”, tema que también podemos ver y oír en una versión de Los Jaivas (&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=9rqhL8keNdA"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=9rqhL8keNdA&lt;/a&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El famoso “guatón” Segundo Zamora, nacido en tierras salitreras, nos legó el que perfectamente podría ser un himno de la capital: “Adiós, Santiago querido”, tema que también está lleno de nostalgias por lugares entrañables de la ciudad, coincidiendo con Violeta en nombrar la calle Matucana (en su, antaño, brava esquina con la calle San Pablo) y la Quinta Normal. En internet pueden disfrutar  de la versión que grabó el conjunto del Ballet Folclórico de Chile (Bafochi) y que sirve de trasfondo para presentar varias imágenes de Santiago: &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=rmUxswRGV8k"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=rmUxswRGV8k&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mirada irónica de nuestra ciudad no puede estar ausente en esta pequeña revisión; y el encargado de mostrarnos algunas de las contradicciones que a diario vivimos y sufrimos los santiaguinos es el trovador Eduardo Peralta, con un tema que hizo popular en peñas de los años ochenta: “Santiago”, en el que festina, entre otras cosas, con el uso de anglicismos y con la importancia “cultural” de la televisión. Pueden recordar esta canción, en versión de su autor, en &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=cVMR5M59_y0"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=cVMR5M59_y0&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro tema que pasea por parte de nuestra capital es el que compuso Joaquín Prieto y que grabara (como muchos otros) su más conocido hermano Antonio: “Huija”. De nuevo tenemos la mirada del que recuerda, como diría Oreste Plath, “el Santiago que se fue”, el que los Prieto vivieron cuando pequeños, vendiendo pescados en la calle Bascuñán o recorriendo la ciudad en el desaparecido tranvía. La canción es posible escucharla acompañada de varias fotografías en &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=-VcXFzvlIkY"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=-VcXFzvlIkY&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, no podía estar ausente la creación que hizo Luis Le-Bert y que grabó y popularizó con Santiago del Nuevo Extremo: “A mi ciudad”. Aquí nos encontramos con una canción que refleja a la ciudad que le robaron “el sol de primavera”, pero que invita a recuperarlo uniendo las voces. Es, tal vez, la más representativa del Santiago de la década de los ochenta y podemos apreciarla en su versión original, también con una serie de imágenes, en &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=mTn_naBDi6I"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=mTn_naBDi6I&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto: hay muchos más temas y autores que le han dedicado música y versos a nuestra capital. Algunos recrean calles y barrios; otros pasean por pequeñas y grandes historias; otros muestran a famosos y desconocidos personajes. En algunos casos los sonidos se vinculan a la tradición campesina; en cambio varios se nutren del rock. Hay canciones divertidas y bucólicas. Pero es indudablemente Santiago, que por estos días está de cumpleaños, el escenario o el motivo del canto. Completar o aumentar el listado ofrecido es, como señala Mauricio Redolés en uno de sus poemas, tarea para la casa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4900729717003570510-2852837995433531574?l=volkeramaury.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/2852837995433531574/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4900729717003570510&amp;postID=2852837995433531574' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/2852837995433531574'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/2852837995433531574'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/2009/02/una-cancion-para-santiago.html' title='Una canción para Santiago'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510.post-2100193013520789471</id><published>2009-02-05T09:27:00.000-03:00</published><updated>2009-02-05T09:33:48.642-03:00</updated><title type='text'>La identidad recreada en Violeta Parra</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SYrcTbLTKBI/AAAAAAAAAKc/fTuLbP4RrIU/s1600-h/violeta_parra.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5299290137825585170" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 286px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SYrcTbLTKBI/AAAAAAAAAKc/fTuLbP4RrIU/s320/violeta_parra.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;Si bien la obra de Violeta Parra, muchas veces, es destacada por el rescate que hace de las viejas tradiciones, varias de las cuales se conservaban casi en forma exclusivamente oral, y por sus creaciones musicales de claros contornos folklóricos, el concepto de identidad que logra diseñar la creadora nacional no corresponde a lo que podríamos llamar una pieza de museo. Es decir, Violeta entiende que la identidad cultural, aun cuando se liga impajaritablemente con determinadas bases o raíces desde las cuales emerge, no es una estructura que se queda quieta en el tiempo, sino que a cada rato se nutre de nuevos aportes.&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esta idea de identidad recreada implica reconocer que la realidad es un constante devenir que no se puede quedar anquilosado en estructuras inamovibles, ya que estamos hablando de fenómenos sociales (como lo es la cultura de un pueblo) y que, por tanto, están dotados de una capacidad de renovación constante. Es la vieja dicotomía entre lo viejo y lo nuevo, donde las mentes y personalidades que buscan el desarrollo de los pueblos se afanan por potenciar las posibilidades de la gente, a partir del reconocimiento, rescate y difusión de aquello que está en el origen de un camino. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y Violeta Parra es una personalidad progresista que busca superar las limitaciones que constriñen al ser humano, que busca con creatividad nuevas sendas para desarrollar la potencialidad del hombre. Pero si no se conoce lo que se es (y no se reconoce), ¿desde qué base se puede generar un aporte? ¿Cuál es la especificidad que constituye el aporte propio a la mancomunión del humano, en cualquier parte del planeta? No es el nacionalismo decimonónico lo que caracteriza la obra y el pensamiento de Violeta Parra. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Por ello es que su trabajo -fuerza es reiterar que recoge y se alimenta de las tradiciones más ancestrales de la vida campesina chilena- no se limita a una glorificación acrítica de las raíces propias, sino que las recupera para que no sean sepultadas en el olvido y, yendo más allá, les otorga una forma que trascienda la simple copia. Lo que hizo Violeta se asemeja a lo que hicieron los grandes genios de la música clásica al universalizar las tradiciones, desde donde emergen y se nutren sus obras. Y una obra que se precie de ser universal, como ocurre en el caso de Violeta, debe recurrir a un lenguaje que trascienda los márgenes de las raíces de donde proviene esa obra, por muy identificada que esté con dicha matriz. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Con otras palabras, es lo que señala Leonidas Morales en un texto sobre la génesis del arte de Violeta Parra, al describir la dicotomía que se presenta para la autora chillaneja (y para la sociedad en su conjunto) entre los mundos urbano y rural (que vendrían a representar la oposición entre lo viejo y lo nuevo): “No se trataba pues de prolongar la tradición de la cultura folklórica como si nada la alterara, sino de recrearla en un plano de libertad. Esta recreación, dirigida necesariamente a un receptor urbano, el único en condiciones de penetrar en su sentido, debía realizarse además con los procedimientos propios del arte urbano. Por eso, junto con hacer suyo el saber artístico del folklore, el largo aprendizaje de Violeta incluyó la búsqueda, en las más diversas modalidades del arte popular urbano, de las orientaciones que le permitieran recrear la herencia de la cultura folklórica, salvándola sin traicionar su espíritu, y salvándose ella misma en la recreación”. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La propuesta de identidad que nos hace Violeta se parece a lo que Cristian Santa María, en la presentación de la primera edición de las “Décimas”, en 1970, dijo respecto a la publicación de esa obra: “No es monumento, sino faro”. ¿Qué otra cosa podríamos decir al leer (y escuchar, y cantar) canciones como “Gracias a la vida” o “Volver a los diecisiete”, las más difundidas de sus obras musicales? Es cierto que en ellas encontramos ritmos, instrumentos y palabras propias de lo que llamamos nuestra cultura; pero, también encontramos una lírica de alcances más universales, las mismas que hacen decir a algunos que mientras nosotros sólo conversamos con las flores, Violeta se permitió conversar con las estrellas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4900729717003570510-2100193013520789471?l=volkeramaury.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/2100193013520789471/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4900729717003570510&amp;postID=2100193013520789471' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/2100193013520789471'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/2100193013520789471'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/2009/02/la-identidad-recreada-en-violeta-parra.html' title='La identidad recreada en Violeta Parra'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SYrcTbLTKBI/AAAAAAAAAKc/fTuLbP4RrIU/s72-c/violeta_parra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510.post-7453881547719844332</id><published>2008-12-22T11:23:00.000-03:00</published><updated>2008-12-22T11:53:25.991-03:00</updated><title type='text'>Un tufillo recorre la plaza</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SU-pmSyrSoI/AAAAAAAAAKU/r-19XVNThtw/s1600-h/plaza_armas_1850_Charton_de_Treville.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5282627363273394818" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 384px; CURSOR: hand; HEIGHT: 303px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SU-pmSyrSoI/AAAAAAAAAKU/r-19XVNThtw/s400/plaza_armas_1850_Charton_de_Treville.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;En el corazón de la ciudad, mientras los devotos se confiesan al Hacedor, los turistas fotografían la Catedral de Santiago y los peruanos residentes recuerdan su tierra natal, a un costado de la principal iglesia nacional, el mal olor obliga a arriscar la nariz.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Que el esmog y el ruido forman parte de la elevada contaminación de la ciudad capital es una realidad que sus transitantes, los permanentes y los ocasionales, manejamos y sufrimos con no poca estoicidad. Especialmente, porque creemos entender que la solución a este moderno problema conlleva una larga, profunda y costosa tarea que incluye, entre otros, mucha fuerza de voluntad para modificar algunos de nuestros ya sempiternos malos hábitos. Requerimos, de seguro, una transformación como la encabezada en Santiago por don Benjamín Vicuña Mackenna, allá por la década del 1870.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, hay problemillas que no parecen necesitar más que un par de herramientas para dejar de serlo. Parece. Como ocurre cuando se nos tapa el lavaplatos. Es lo que pensamos quienes arribamos al pleno centro de la ciudad, ascendiendo por las escaleras de la estación del metro Plaza de Armas que se ubica en calle Puente, al costado poniente del edificio de Correos de Chile, mismo lugar que por siglos albergara la casa de los gobernadores y, más tarde, a los ilustres presidentes de la naciente república. O sea, una esquina de no poca trascendencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, antes de toparse con la marea humana que deambula por el sector; antes de escuchar el barullo in crescendo de vehículos, comerciantes y paseantes; antes de reconocer las clásicas formas de la Catedral; por cierto, antes de observar el desgastado cielo que cubre la capital; antes de todo eso, un fuerte olor a descomposición nos cachetea y nos entrega la mal-venida a las históricas calles céntricas. Como para arrancar de inmediato. Si usted lector se imagina que exagero, lo invito (más bien lo desafío) a que haga el ejercicio de acudir al lugar. Quédese un par de minutos en la esquina, coloque cara circunspecta y observe las expresiones de asco de quienes pasan por ahí. Si no le basta ello, pregunte por “el problema” a los sufridos locatarios del sector, que deben tolerarlo por toda una jornada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se imaginan a un turista extranjero, importante o desconocido, asomando recién sus narices a esta ciudad -que pretende ser de clase mundial- y que reciba el saludo de este hedor. Tal vez por pudor o lo que sea, igual que varios cronistas foráneos que pasearon por la Plaza Mayor en siglos pasados, dicho turista no haga alusión a los vahos malolientes que emanan del lugar. Puede ser. Pero de que existe, existe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por qué la referencia a los forasteros, se preguntará usted. Es que el problema no es nuevo, le respondo. No se trata de la misma situación, pero sí muy similar. Fíjese que al historiador nacional Guillermo Feliú Cruz, en “Santiago a comienzos del siglo XIX. Crónicas de los viajeros”, al tratar el tema de la Plaza de Armas, le llama la atención que escritores nacionales, a diferencia de otros foráneos, hayan plasmado en sus textos, con huella imborrable, algunos paisajes cotidianos y desagradables del centro mismo de la capital. Por ejemplo, de la pluma de Vicente Pérez Rosales en 1814, Feliú Cruz rescata que “era cosa común ver todas las mañanas tendidos, al lado afuera de la arquería de este triste edificio (la cárcel, donde hoy se yergue la Municipalidad de Santiago), uno o dos cadáveres ensangrentados, allí expuestos por la policía para que fueran reconocidos por sus respectivos deudos”. Huelgan comentarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También Feliú Cruz recoge las anotaciones que hiciera a principios de la segunda década del siglo antepasado otro ilustre personaje de nuestra historia republicana, el afamado compositor José Zapiola, autor del Himno de Yungay. En este caso, recordemos las palabras con que el músico retrató en “Recuerdos de treinta años (1810-1840)” esos problemillas que, casi doscientos años después, parecen no querer abandonar el paisaje olfativo de la Plaza Mayor: “… el resto de la plaza hasta la pila, decimos, estaba ocupado por los vendedores de mote, picarones, huesillos, etc., y por los caballos de los carniceros. Ya pueden considerar nuestros lectores cuál sería el estado de esta plaza que sólo se barría muy de tarde en tarde, no por los que la ensuciaban, sino por los presos de la cárcel inmediata, armados de grandes ramas de espino que no hacían más que levantar polvo, dejándola en el mismo estado, pero produciendo más hediondez, como era natural”. Un poco más adelante, Zapiola suma agravantes a la descripción: “A esto hay que agregar una ancha acequia que atravesaba, como ahora, toda la plaza. Esta acequia, descubierta en su mayor parte, sin corriente, y no siendo de ladrillo, proporcionaba más facilidad para la aglomeración de cieno. Lo que había en sus orillas no necesitamos decirlo, pues para los vendedores no había otro lugar de ‘descanso’ (vaciar el cuerpo), de tal modo que, cuando el sol calentaba, se levantaba un humo denso producido por las evaporaciones de las inmundicias acumuladas allí”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si Pérez Rosales y Zapiola no merecen dudas respecto a la veracidad de sus anotaciones, lo que a Guillermo Feliú Cruz le pareció extraño fue que viajeros contemporáneos a nuestros ilustres personajes no dejaran referencias al poco glamoroso paisaje de la Plaza de Armas y, más bien, la pintaran como un agradable espacio en el que “ningún detalle afea la descripción”. Más todavía: sin fruncir el ceño, hubo algunos de estos visitantes del 1800 que la compararon a su similar de Lima, la Ciudad de los Reyes. No sería extraño entonces que ninguno de los muchos paseantes extranjeros, que por estos tiempos son llevados a fotografiar la Catedral de Santiago, realice alusión alguna al fuerte y desagradable aroma que inunda el sector señalado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Consultados un par de quiosqueros de la esquina que forman las calles Catedral y Puente, señalaron que el problema del mal olor deviene de hace mucho tiempo y que su fuente se origina en la red del alcantarillado, cuya ferrosa rejilla alcanza a cubrir de la vista, mas no del olfato, lo que pasa por abajo. Agregaron nuestros compungidos amigos en que no deben hacer falta sofisticadas herramientas para detener este verdadero problemilla enclavado en el corazón de la ciudad capital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es decir, sintetizamos nosotros, que la autoridad edilicia tendrá a la mano lo mínimamente menester a fin de solucionar esta bicoca y dispondrá así de más energías para buscar remedio al problema mayor de la contaminación santiaguina.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4900729717003570510-7453881547719844332?l=volkeramaury.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/7453881547719844332/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4900729717003570510&amp;postID=7453881547719844332' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/7453881547719844332'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/7453881547719844332'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/2008/12/un-tufillo-recorre-la-plaza.html' title='Un tufillo recorre la plaza'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SU-pmSyrSoI/AAAAAAAAAKU/r-19XVNThtw/s72-c/plaza_armas_1850_Charton_de_Treville.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4900729717003570510.post-8474538902641381</id><published>2008-12-17T09:11:00.000-03:00</published><updated>2008-12-17T09:30:39.276-03:00</updated><title type='text'>¡Tramoyistas del mundo, uníos!</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SUjwvQ-EcqI/AAAAAAAAAKM/QfJ6dU_u9iI/s1600-h/1870_Incendio_Municipal_1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5280735257891730082" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 264px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SUjwvQ-EcqI/AAAAAAAAAKM/QfJ6dU_u9iI/s400/1870_Incendio_Municipal_1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cada vez que finaliza una función artística, los aplausos (si los hay) se los llevan los actores principales y, en general, la gente que sale en escena. Sin embargo, todos sabemos que la organización de un espectáculo requiere del esfuerzo de muchos otros que se ubican tras las bambalinas. Generalmente desconocidos o de bajo perfil, suelen recibir el reconocimiento público sólo cuando alguien lo pide de manera expresa. Así ocurre con los responsables del maquillaje, el vestuario o… la tramoya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tramoya, grosso modo, es todo lo que se vincula con los elementos pesados o de cierta envergadura que se utilizan en la ejecución o puesta en escena de una obra (teatro, concierto, cine, etc.). Lo habitual es que se le asocie con la escenografía y todos los movimientos de utilería. Y, por cierto, el encargado de todo ese andamiaje es llamado tramoyista. Desconozco el origen de la frase, pero durante algún tiempo, en nuestro país, en la televisión por ejemplo, fue habitual que se identificara a quienes ejercían éste y otros oficios similares con la designación genérica de “Luchito Mario”, como una forma más de significar el anonimato en que desarrollan su labor. Sin embargo, nadie desconoce que sin su presencia, el espectáculo no es posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacia 1857, en Santiago se inauguró el Teatro Municipal, magna y bella obra que serviría para cobijar a las más importantes representaciones ligadas a la ópera, al ballet y a la llamada música clásica. Necesitaba la capital un espacio digno para tales manifestaciones artísticas, que dejara en el olvido a los antiguos edificios de madera que le precedieron para tales fines, como el construido en 1820 por el edecán de Bernardo O’Higgins, en la Plazuela de la Compañía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De estilo neoclásico, el hermoso edificio del Teatro Municipal fue responsabilidad del arquitecto Francisco Brunet des Baines y del ingeniero Augusto Charme, ambos de origen francés. Pero, más de ciento cincuenta años de existencia no han pasado en vano y, por lo mismo, nombres como los de los arquitectos Lucien Hénault, Emilo Doyére o Eusebio Chelli, están inscritos también en su historia; la razón, eso sí, más que el deterioro natural, ha sido el de los varios desastres que lo han afectado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De seguro que el episodio más lamentable que sufrió el Municipal de Santiago, y que lo mantuvo cerrado durante casi tres años, fue el famoso incendio del 8 de diciembre de 1870. Exactamente siete años después del siniestro que acabó con la Iglesia de la Compañía y que, por la conmoción que causó, diera origen al Cuerpo de Bomberos de la capital, esta institución de voluntarios debió enfrentar las llamas que se desencadenaron al finalizar una presentación de la cantante Carlota Patti. Ya los bomberos santiaguinos habían participado en incendios de proporciones, pero en el del Municipal tendrían a su primer mártir: el teniente tercero Germán Tenderini y Vacca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nacido en Italia, activo militante de la lucha que dio origen a la república en su país natal (1870, el mismo año en que murió trágicamente), Tenderini se distinguió en Chile por su carácter filantrópico, que lo llevó a ser de los primeros voluntarios en inscribirse en las filas de los bomberos de Santiago. Estando en una reunión de los masones, a pocos pasos del Teatro Municipal, apenas sintió las alarmas, en la noche del 8 de diciembre, se dirigió al edificio en llamas para tratar de controlar el fuego. A los dos días, su cuerpo incinerado fue descubierto entre los escombros aún humeantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el reporte que hace del incendio, su colega Arturo Villarroel (el famoso General Dinamita, de la Guerra del Pacífico) señala lo siguiente:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Un recuerdo del compañero muerto. Tenderini era el primero en quien se habían hecho notar los efectos del humo i de la opresión del pecho. Se sentía desfallecer i le grité como amigo:&lt;br /&gt;- Viva Italia! Tenderini.&lt;br /&gt;– Viva la República, me contestó, saludando con entusiasmo la reciente emancipación de su patria”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con justicia, la calle que está al oriente del Teatro Municipal lleva el nombre de este insigne italiano residente en Chile. Con justicia, un busto del primer mártir de los bomberos capitalinos está a un costado del mismo teatro. Con justicia, Germán Tenderini está inscrito en la historia del Municipal, junto al de los arquitectos que lo construyeron y lo refaccionaron, y al lado de los más importantes artistas que han pasado por su escenario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, lo que no es justo, lo que no corresponde, es que el otro héroe de la infausta jornada no ocupe un sitial similar al de Tenderini. Es el propio Arturo Villarroel, en el mismo reporte ya citado, el que anotó lo que transcribo a continuación:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Como a las 11 3/4 PM de anoche nos encontrábamos cerca del teatro con varios bomberos i Quintanilla cuando sentimos las primeras alarmas… Nos dirijimos precipitadamente al teatro, i después de algunos esfuerzos llegamos con Tenderini al proscenio donde se nos juntó Quintanilla (…) Nos encontrábamos en una parte elevada de las tramoyas; al olor que producía el incendio me sentí con la garganta oprimida, desvanecida la cabeza, i un zumbido en los oídos. Mis compañeros debieron sentirse probablemente tan desvanecidos y sofocados como yo por el humo i el olor de las sustancias que ardían (…) En estos momentos Quintanilla trata de sostenerse con fuerza (…) de mi ropa, i me dice:&lt;br /&gt;- Me ahogo! Me muero!&lt;br /&gt;Me apoyé por un instante no sé en qué, pero luego caimos ambos. Desde entonces no sé lo que pasó”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que pasó fue que Santiago Quintanilla, igual que Germán Tenderini, falleció producto del incendio. Santiago Quintanilla fue de los primeros en acudir al siniestro, no porque fuera bombero, sino porque conocía muy bien el edificio, especialmente el sector de las tramoyas, que es donde se originó el fuego. Santiago Quintanilla era tramoyista del Municipal. Seguramente, no estaba acostumbrado a los aplausos. Tal vez por eso no le extrañe que su nombre no figure junto al de Tenderini. Quizás no hubiese querido que un busto suyo, y menos una calle, lo recordara como se merece. Pero nosotros sabemos que sin su trabajo no pudo haber espectáculo. Y, más importante, conocemos de su heroísmo y dedicación al Teatro Municipal, refrendado en aquella triste noche de diciembre de 1870. ¿Habrá autoridades, o actuales colegas del tramoyista Santiago Quintanilla, que quieran reivindicar -como se merece- su figura?&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4900729717003570510-8474538902641381?l=volkeramaury.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://volkeramaury.blogspot.com/feeds/8474538902641381/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4900729717003570510&amp;postID=8474538902641381' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/8474538902641381'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4900729717003570510/posts/default/8474538902641381'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://volkeramaury.blogspot.com/2008/12/tramoyistas-del-mundo-unos.html' title='¡Tramoyistas del mundo, uníos!'/><author><name>Vólker</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SunZ1e8pgLI/AAAAAAAAANY/F2MH3gIylYA/S220/VGA.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_xcNPDWZ0Q6o/SUjwvQ-EcqI/AAAAAAAAAKM/QfJ6dU_u9iI/s72-c/1870_Incendio_Municipal_1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
